domingo, 26 de junio de 2016

Una respetuosa ofrenda a Momo en el Teatro Vera - La República





COCO ROMERO Y LA MATRACA
Una respetuosa ofrenda a Momo en el Teatro Vera
Ampliamente comprometido con el movimiento murguístico en la ciudad de Buenos Aires, el artista llega a Corrientes para presentar su show el domingo.
“Cuentan diferentes tradiciones que la matraca no era considerada precisamente un instrumento musical, sino más bien un objeto sonoro, importante por su magia y simbolismo, pues cumplía la función de llamar al pueblo a la ceremonia, de convocarlo para la celebración del ritual”, relata Coco Romero.
El espectáculo estará en el Teatro Vera este domingo a partir de las 17 con la presencia de la murga porteña “Coco Romero y La Matraca”, Coro de Carnaval. Las entradas están en venta en boleterías del teatro.
“Colocamos, pues, en el retablo de carnaval esta propuesta, nuestra respetuosa ofrenda a Momo” dice el músico, compositor y cantante Coco Romero, ampliamente comprometido con el movimiento murguístico en la ciudad de Buenos Aires, quien fundó La Matraca en 2001 con el “objeto de rescatar las melodías que alegraron las fiestas de Momo a principios del siglo XX, teniendo especialmente en cuenta la influencia de los orfeones y rondallas –coros populares de inmigrantes europeos– en las agrupaciones corales de Buenos Aires. La interpretación de los temas a través del canto coral incorpora además guitarras españolas y bombo con platillo de bronce crudo (base rítmica de la murga porteña).
Sus integrantes, alegremente ataviados, reivindican los diversos disfraces, propios de los carnavales de antaño, y son: Ricardo Caficci (guitarra y bajos) Jesús Pascual (bajos), Daniel Morgana (bajos); Gustavo Lischitz (barítono), Maximiliano Saonero (bombo) y Coco Romero (guitarra, voz y dirección).

El director
Coco Romero, desde 1988 coordina el área Circo, Murga y Carnaval del Centro Cultural Ricardo Rojas perteneciente a la Universidad de Buenos Aires.
Desde entonces tiene también a su cargo los talleres de murga de ese centro cultural, de los cuales han surgido los conjuntos carnavaleros Los quitapenas, Traficantes de matracas, Acalambrados de las patas, Gambeteando el empedrado, Envasados en origen, Tirados a la marchanta y De paso cañazo, entre otros.
Actualmente brinda asistencia técnica a distintos grupos carnavaleros de la Capital Federal y del interior del país y dirige El corsito, publicación de distribución gratuita de divulgación y consulta sobre el carnaval. Con una tirada de 8.000 ejemplares, hace nueve años que llega a distintos puntos del país habiendo alcanzado a la fecha, las 30 ediciones.
Realizó viajes de investigación a Rio de Janeiro y San Pablo (Brasil), México DF y Guadalajara (México), Oruro (Bolivia), Cádiz (España) y La Habana y Santiago de Cuba (Cuba). Organizó y participó en diversos eventos y espectáculos, entre los que se pueden citar: “Carnaval en Rojas” (2004), “Las andanzas de Don Carnal” (C. C. Rojas, 2003) y “El reino de Momo” (C. C. Recoleta, 2002)
En el año 2003 codirigió Buenos Aires affaire, de Manuel Puig, con la murga “Los colifatos de la llanura”, de General Villegas, provincia de Buenos Aires, en el marco del evento “Puig en acción”. Ese mismo año preparó la murga de la obra El grito pelado, de Oscar Viale, dirigida por Hugo Midón, con producción del Teatro General San Martín, en el teatro de la Ribera. En el año 2000 puso en escena Boquitas pintadas: el crimen perfecto.
Ambas obras se representan actualmente en varias localidades de la provincia de Buenos Aires. Preparó murga de actores para la obra Los indios estaban cabreros, de Agustín Cuzzani, que se estrenó en 1999 en el Teatro Nacional Cervantes y fue galardonada con cuatro premios ACE

sábado, 18 de junio de 2016

“La murga genera identidad y ayuda a construir ciudadanía”


                                                     Primavera, 2012 Córdoba
http://prensa.cba.gov.ar/cultura-y-espectaculos/la-murga-genera-identidad-y-ayuda-a-construir-ciudadania/

a” El reconocido investigador y docente Coco Romero dictó un taller para murgueros cordobeses. Dejó valiosas reflexiones para entender un fenómeno cultural, social y artístico.

Fenómeno urbano, popular, colectivo, contestatario y artístico, la murga tiene una larga tradición en Argentina, con momentos de esplendor y épocas de silencio durante los gobiernos militares, que pretendieron cortar de raíz esta expresión de la cultura plebeya.
En los últimos años se ha visto un resurgir de la murga en nuestro país y Córdoba no ha sido la excepción, con colectivos que se multiplican a lo largo y a lo ancho de la geografía provincial. Se calcula que existen cerca de 100 agrupaciones con diverso grado de desarrollo.
Buena parte de este renacer tiene que ver con las posibilidades de manifestación expresiva que ofrece, aunando música, vestuario, baile y palabra. La naturaleza colectiva del género lo hace también especialmente apropiado para trabajar en proyectos con inserción social.
El reconocido investigador y docente Coco Romero afirma que la murga tiene un origen netamente popular y que como tal “genera identidad y ayuda a construir ciudadanía”. En su paso por Córdoba para dictar un curso organizado por la Provincia, dejó interesantes conceptos para entender un fenómeno con múltiples implicancias sociales, culturales y artísticas.
Arte mestizo
Poco se sabe del origen de la murga, pero todas las versiones indican que proviene de la época colonial, de la mezcla de esclavos, aborígenes y negros. La corporalidad negra le brindó una impronta. Aseguran que viene de Cádiz, que llegó a Uruguay de la mano de una agrupación denominada La Gaditana y que rápidamente se instaló en Buenos Aires. Al poco tiempo se difundió por casi toda Argentina, aunque aquí se trate de un género más pensado para desfilar y no tanto para actuar sobre un escenario.
Domingo Faustino Sarmiento aportó su granito de arena. En 1869, a un año de asumir la presidencia, creó el primer Corso Oficial, lo que significó un impulso importante.
Cuestión de códigos
Una leyenda urbana cuenta que los ritmos característicos de murga porteña tienen una simbolización que remite a la esclavitud (con el ritmo de rumba, que se baila mayormente agazapado), liberación con los tres saltos (representando tres patadas) y libertad (ritmo de matanza de baile más “saltado” y con mayor movimiento de brazos). Más allá de la veracidad de ese relato, lo cierto es que gran parte de la significación actual se articula en lo artístico  y lo social.
Romero apunta que las raíces de la murga se vinculan con la negritud, el circo criollo y el tango primitivo y prostibulario. El “temblequeo” propio de los murgueros cuando bailan tiene que ver con el movimiento eléctrico de los africanos. “Los blancos copiaron el modo de bailar de los negros y de hecho las primeras comparsas de Buenos Aires eran blancos tiznados o pintados de negro”, dice.
El especialista ensaya una conceptualización y caracteriza a la murga como un dispositivo artístico- poético impregnado de folklore regional. El famoso carnaval de San Vicente es un buen ejemplo de esto, tal como queda en evidencia en el documental Carnaval Adentro.
Franco Morán, uno de los realizadores del corto, cuenta que mientras investigaba sobre la temática descubrió un universo de códigos, tradiciones e historias que contaban con la participación de casi todo el barrio.
“La murga es un dispositivo educativo, una expresión cultural, es la posibilidad de generar espacios de encuentro en donde se construye un relato desde la alegría”, afirma Morán, mentor del proyecto realizado en el marco del programa Derecho a la Cultura de la Universidad Nacional de Córdoba.
Particularidades regionales
Las murgas de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las de otras regiones de Argentina están dadas no sólo por los ritmos y las orquestaciones que se utilizan, sino también por la ubicación de estos grupos en el corso.
Las murgas de las provincias siempre presentan su espectáculo caminando y bailando a lo largo del corso y sin cantar, entregando su mejor parte al pasar delante del escenario, donde muchas veces están ubicadas las autoridades organizadoras y estatales del lugar. Los ritmos de murga y comparsa de las provincias están diferenciados entre sí, por su origen, tempo y arreglos.
En cambio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuentan con un lugar fijo, generalmente sobre un escenario o palco donde suben los directores o glosistas que presentan a su murga en una introducción, entonan algunas de sus canciones de murga (canción de entrada, crítica y retirada, y opcionalmente canción homenaje o murga canción).
Cada vez mayor la cantidad de agrupaciones que toman la estructura de la murga porteña, lo que está fomentando encuentros anuales nacionales, siendo el más importante el que se realiza en Suardi, Santa Fé, alrededor del 12 de octubre.
Tiza y redoblantes
Tambores, redoblantes y muchas ganas de expresarse es lo que hace falta para constituirse como murga. La Provincia entendió esta necesidad y convocó a Romero para dictar un curso dirigido a jóvenes que tienen responsabilidad en distintos ámbitos, docentes de música, plástica y murgueros, con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones,
El curso, que se realiza en Radio Nacional, es teórico práctico y se divide en tres módulos. En esta edición se inscribieron alrededor de 30 referentes. Los grupos tienen que producir un informe sobre el carnaval nacional, hacer un recorrido histórico, reconocer las diferencias con el carnaval. Además, deben identificar el discurso actual de las murgas y agrupaciones carnavalescas, entre otros puntos que deberán desarrollar a lo largo de los últimos meses del año. De la experiencia también participó la Universidad Nacional de Córdoba.
Foto Le tunga tunga Murga (Gentileza Néstor Brasca)


Murga Los Quitapenas en la muestra de pinturas de Cristina Arraga en Gascón y Rivadavia

Solo para murgueros, muestra de pinturas de Cristina Arraga, octubre de 1991.
Aún Los Quitapenas no teníamos color definido.














viernes, 17 de junio de 2016

TE CONOZCO MASCARITA por Laura Isola RADAR Página 12

Radar Suplemento
Pag.12, febrero 1999
La historia y las prohibiciones del Carnaval porteño
TE CONOZCO MASCARITA (fragmento)
Por Laura Isola



EL RESTAURADOR DEL CARNAVAL
En el mundo, y desde la Edad Media, el Carnaval es “esos cuatro días locos” durante los que resuelven las tensiones sociales invirtiendo el funcionamiento del mundo. En Buenos Aires, desde la época de la gobernación y el Virreinato, pasando por la censura de Rosas, el entusiasmo de Sarmiento, los celos entre inmigrantes, la vuelta de Perón a Ezeiza, el Proceso, y llegando hasta la inusitada resurrección de los últimos años, la historia del Carnaval vernáculo es, sobre todo, la historia de sus prohibiciones. Una historia de agua, máscaras y ley seca.

(…) El primer gobierno de Juan Manuel de Rosas reacomodo la estructura social; el negro y el gaucho fueron centro de su política de gobierno. Las interpretaciones vienen, como siempre, de un lado u otro: él restaurador le daba a su gobierno un tono populista para disimular el control absoluto y ganar adeptos en lo más humildes, según la versión liberal, o los marginados y postergados de siempre encontraban en él a un protector, según la historia revisada y, a veces, aumentada. Lo importante es que ambas versiones coinciden en la explosión del candombe y el Carnaval. No sin limitaciones en cuanto a los usos y las costumbres, las” Naciones negras” se lanzaron a las calles y Buenos Aires estuvo de fiesta. Hasta el mismísimo Alberdi, desde el semanario La Moda, escribió “Gracias a Dios que nos vienen tres días de regocijo, de alegría”, para concluir, en el mismo artículo, redoblando la apuesta:” Ni que fuera de cristal la moral para romperse de un huevazo”. Para esa época, estaban prohibidos los huevos de avestruz pero no los de gallina. Sin embargo, esta felicidad del bueno de Alberdi, no fue compartida por todos. Vicente Fidel López padeció de acusonas y escribió:”lo oímos como un rumor siniestro desde las calles del centro, semejante al de una amenazante invasión de tribus africanas, negras y desnudas. La lujuria y el crimen dominaban la ciudad con el fondo musical del tam-tam africano”. Está claro que el hombre no le caían bien ni los negros ni la fiesta. José M. Ramos Mejía, con su patología preocupación por las multitudes Argentinas, escribió años después” El Carnaval de Rosas”; qué dice más o menos así “la licencia, la impunidad usada durante esos tres morales días, se hacía sentir sobre las clases cultas con crueldad y permitían ejercer venganza; entre en las casas y manosear a las mujeres, cortar los faldones de las levitas y castigar la soberbia de los señores”. El desprecio y el racismo, que emanaba de la pluma de los miembros del grupo de jóvenes ilustrados, tuvo su desquite simbólico, el martes de Carnaval, conocido como Día de entierro, se quemaba un muñeco de paja con fuertes connotaciones unitarias. Tanto López como Varela, algunos de los emigrados durante el gobierno rosista, solo tuvieron que esperar hasta 1844 para que Rosas, el mismo y no otro, firmara el decreto de prohibición. El Carnaval tuvo que esperar a que Sarmiento sea presidente…

EL EMPERADOR DE LAS MÁSCARAS
Si bien en 1854 se reanudaron las celebraciones en el Teatro Argentino, había tanta policía controlando, tanto reglamento “Para evitar los abusos que suelen cometerse con la careta, por lo que se permite solo usarla de día y en las horas de juego y de noche dentro de los salones”, que la fiesta se creyó domesticada. Pero la adoración al dios Momo volvió cuando Sarmiento estreno la banda y el bastón presidencial. Ya desde sus años de exilio en Santiago de Chile añoraba los tres días “En que todo el mustio aparato de la terca etiqueta y gravedad española cedían a impulsos de torrentes de agua que en todas las direcciones se cruzaban”. ¡Días de verdaderas igualdad y fraternidad! Fue entonces, el 9 de febrero de 1869 cuando Buenos Aires tuvo su primer corso. Las calles elegidas fueron Hipólito Irigoyen entre Bernardo de Irigoyen y Luis Sáenz Peña y solo participaban las comparsas. Estas estaban formadas por blancos, que cantaban y tocaban guitarra, bandurria y violines. Entre las más famosas estaban “Sociedad de negros”, “Los negritos esclavos”,” Negros Argentinos” y un puñados de nombres por el estilo. Así se divertían los muchachos de antes porque estas comparsas estaban integradas por lo más rancio de las sociedades porteña, que de negro solo tenían el tizne de la cara. Sarmiento, que era un hombre que sabía divertirse; impulso el Carnaval y participo activamente de esa Fiesta; en 1873, los integrantes de la comparsa” Los habitantes de la lucha” le entregaron una medalla de estaño, dónde el perfil del ilustre Sanjuanino se ve disfrazado de emperador.” Emperador de las máscaras “es el título que recibe por parte de la comparsa. A su vez, la inmigración europea trajo su propia forma de Carnaval, lucían sus trajes típicos e interpretaban su música. Según Mauricio Kartun; “Las formas más importantes provenían de los italianos (que podían llamarse José Verdi o Marina Nacional) y de los españoles (Orfeón Gallego, Orfeón de Plata), Esto generó más de una polémica tanto dentro de la elite anti 
inmigratoria como entre los negros que se sentían desplazados de los que eran sus trabajos”. A fines de la década de 1870, Buenos Aires era Babel y los negros cantaban;”Ya no hay sirvientes/de mi color/porque bachichas/toditos son; /dentro de poco, Jesús por Dios/bailaran cemba/en el tambor…”


SIGA, SIGA EL BAILE
El siglo diecinueve termina pero el Carnaval sigue. Y nace la murga que Kartun describe en su artículo “Del candombe a la murga”A pesar de su condición de prima pobre; la murga tiene el honor de heredar las características populares del candombe; Nace en las Barriadas. Usa trajes de arpillera coloreada. Asume la percusión como único instrumento musical. Elabora una clave coreográfica de complicadas figuras que desempeñan a la perfección el papel de contraseña. “El Centenario de la Revolución de Mayo se festejó con todo  y 1910 fue el año; veinticinco corsos cortan el tránsito y desfilan hasta el diario La Prensa para competir por el premio a la mejor comparsa. Los inmigrantes siguen llegando y las cifras lo corroboran: 125.951 extranjeros se suman a los 821.293 habitantes de la ciudad. Nace la murga picaresca y el doble sentido esta a la vista; basta recorrer los nombres de las agrupaciones “La familia Largavientos”,”Salamin sensa pulita”, Los Amantes de las chicas bien”, entre otros…

LA MURGA DE LOS DESCAMISADOS
Luego de la crisis de 1930, la murga se fue transformando y durante el primer gobierno peronista se vistió de obrero y golpeo los bombos tan fuertes que molestó a más de uno. Ezequiel Martínez Estrada, quien literalmente se brotó durante el peronismo, escribió;” La patota puede ser considerada como una comparsa sin disfraz y a rostro descubierto”, y añora los carnavales de la marquesa y el trovador frente a “la arpillera del murguista y la chancleta del cocoliche”. Los Corsos de 1947 se llenan de las murgas más famosas “Los bohemios”, “Los Cabezones”, “Averiados de Palermo” y muchas más, que solo se silencian respetuosamente en 1953, año en el que “la señora pasó a la eternidad”. La Revolución Libertadora de 1955 regula el accionar de las murgas con edictos policiales que establecía como y cuando se debían usar los disfraces y las comparsas debían blanquear en la comisaria a todos sus integrantes

AHÍ LLEGA EL AVIÓN
Coco Romero es el coordinador del Área de Culturas Urbanas del Centro Cultural Rojas, director de la Revista “El Corsito “y se dedica a las investigaciones sobre la murga y el carnaval desde hace 20 años. Título y trayectoria que le permiten explicar ciertos fenómenos sociales; “El Carnaval nunca está disociado del estado colectivo de la comunidad. Por lo tanto, el 20 de junio de 1973 se puede considerar como la murga más grande que haya tenido de Argentina”. El regreso de Perón convocó cuatro millones de personas, Romero estuvo allí:”Se veían miles de tipos con bombos y colores, cantando y enloqueciendo por la vuelta de Perón”. En esta manifestación, el encuentra muchas similitud con la murga;”La murga es un grupo que se junta detrás de un color o una identidad determinada, barrial, política o cultural, construye un repertorio y lo canta”. El final es conocido; se puso en escena y a los tiros las diferencias entre los seguidores de López Rega y los montoneros. Los manifestantes corrieron, gritaron y muchos murieron en esa jornada. El avión nunca llegó al aeropuerto.

AQUÍ NO PODEMOS HACERLO;
Por decreto 21.329, desde el 9 de junio de 1976 hasta la fecha, están suprimidos los feriados del lunes y martes de Carnaval. Si no hay fecha, no hay carnaval: “No se puede organizar la fiesta si no se sabe el día. Si bien alguna gente de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene interés y hay muchas gentes participando en el fenómeno, sigue faltando algo. El problema es que”; analiza Romero. Las respuestas son múltiples: es posible que no haya una decisión política fuerte, o que no le cierren los números a los empresarios. Pero para ser precavidos y no caer en manifestaciones al extremo optimista del estilo;” ¡El Carnaval nunca va morir!” y recibir como respuesta la misma que Borges le dio a Silvio Soldán sobre la inmortalidad del Tango (“Mire, Soldán, ha caído el Imperio Romano”), debemos observar el fenómeno en la actualidad.
De los talleres han salido las nuevas murgas, urbanas y de la clase media:”Los Quitapenas”;”Los Duendes de la cortada de Caballito”, “Los Traficantes de Matracas”. Desde 1988 funcionan en el Rojas los talleres que coordina y dicta Coco Romero, que desestima la polémica entre murgueros tradicionales y talleristas:”Lo importante es el espacio de encuentro y este fenómeno de la murga, que estaba muerta. Si el barrio no funciona como lugar aglutinante, será el taller, la sociedad de fomento, la plaza o cualquier otro”. La incorporación participativa de las mujeres es otro elemento a tener en cuenta porque siempre fue un espacio muy masculino. Además, la murga ingreso a los colegios y es parte de la actividad curricular de algunos jardines de infantes. Elementos que suman y arrojan buenos augurios para la vuelta de la serpentina, el agua y el papel picado.                            
El pronóstico de Domingo Faustino Sarmiento, como buen Emperador de las Máscaras, no podía ser más alentador.”El Carnaval no puede ser extinguido. Es tradición de la humanidad, que se perpetúa a través de los siglos. Es una compensación a las sujeciones diarias que la Sociedad impone”. El 15 y 16 de febrero de este año, la ciudad de Buenos Aires no tuvo corsos, no tuvo agua y no tuvo luz. Pero Sarmiento no tenía porque saberlo…

LA MURGA ES UN GRUPO

QUE SE JUNTA DETRÁS DE UN COLOR O UNA IDENTIDAD DETERMINADA, BARRIAL, POLÍTICA O CULTURAL, CONSTRUYE UN REPERTORIO Y LO CANTA, POR ESO EL 20 DE JUNIO DE 1973, CON LA SUPUESTA LLEGADA DE PERÓN A EZEIZA SE PUEDE CONSIDERAR COMO LA MURGA MÁS GRANDE QUE HAYA TENIDO LA ARGENTINA
 Coco Romero…


jueves, 16 de junio de 2016

Y siga…siga…siga el baile


Revista El Bataclán. Agosto, 1996
Historias
Y siga…siga…siga el baile
Por Martín Vergara

El ritmo de la vida fue celebrado por todas las sociedades en fiestas que propiciaban el fin de lo antiguo y la novedad de lo que estaba por venir. Muerte y Renacimiento, concepción cíclica de un tiempo que se transforma en carcelero de los instantes. En las fiestas todo toma vida propia; el caos de lo indefinido, donde todos somos una misma cosa en esa barrera invisible entre los seres, las cosas y el tiempo. Pero así como el tiempo devora los momentos también regenera la nueva vida, el florecimiento de los espíritus, la ruptura de lo cotidiano. Justamente en las fiestas griegas en honor a Cronos y en las fiestas romanas a Saturno (el dios latino del tiempo) es que los estudiosos encuentran antecedentes remotos de la fiesta del carnaval.
El tiempo de las fiestas es un tiempo único, sin pasados ni presentes, sin escalas sociales ni culpas que cargar. El dominio del instante y la fuerza suprema de la vida se funden en mascaras, bailes y canciones donde un deseo acariciado a la vida quiebra los Tiempos y Espacios.
-El carnaval tiene relación con la irrupción del Cristianismo-cuenta Iris Gori, investigadora de la Academia Nacional de Bellas Artes de Córdoba-. Y tiene su razón de ser en el periodo que antecedía a la Cuaresma. Durante los cuarenta días  previos a las Pascuas de Resurrección, estaba prohibido comer carne y se suspendían toda clase de festejos. Por eso tuvieron razón de ser las carnestolengas, época en las que el pueblo se entregaba a disfrute de todos los placeres a los que había que renunciar días más tarde. Este tipo de celebración cobró importancia en el periodo medioeval, y se difundieron por toda Europa. Los disfraces, las mascaras y, en especial una burlona actitud hacia las clases dominantes, se transformaron en parte del folklore carnavalero. Es a partir de acá que el mundo occidental y cristiano permite que se puedan dejar libres sentimientos y pasiones, que mascara de por medio, parecieran menos culposas.

Breve reseña del carnaval y la murga porteña
En esta parte del Rio de la Plata, entre prohibiciones e infinitas oleadas inmigratorias, el carnaval fue transformándose desde ser un puro festejo africano hasta mutar a el bombo con platillo que llego con los inmigrantes europeos que en poco tiempo triplicaron la población autóctona. La población negra, entre pestes y guerras por la Independencia. Fue desplazada dando paso a la afluencia de europeos que, afincados y con distintas raíces, dieron origen al carnaval porteño.
Sin embargo, el continuo desaparecer de los negros no impidió que muchas de sus características pasaran a engrosar el patrimonio de las futuras comparsas de blancos, que poco a poco, fueron apoderándose de los festejos del Carnaval. Mientras las prohibiciones iban y venían, un reglamento para comparsas del año 1863 afirmaba que “en el departamento de policía se abrirá un registro en el que se anotara el nombre y apellido y la dirección de cada individuo que solicite usar caretas…”
Recién en el año 1869 se realizo el primer corso oficial y a partir de 1870 se permitieron el uso de carruajes mientras los festejos crecían en forma desmesurada. Hacia fin de siglo había en Buenos Aires 19 corsos y la mezcla de inmigrantes europeos con sus formas propias del Carnaval-interpretando rondallas, Orfeo, etc.- se mezclaban con grupos nativos como La Esquila, El Totoral y La Ramada; para esta época la murga picaresca y el doble sentido eran la temática sobresaliente. Entrando el siglo y con el desmedido crecimiento de Buenos Aires, cada barrio tomo características muy propias y las murgas fueron asumiendo el rol de defensoras del prestigio barrial. Es a partir de la década del 40 que los instrumentos melódicos son desplazados por el bombo con platillo mientras se mantiene la crítica social y lo picaresco. La migración del interior hacia la capital en la mitad del siglo vuelve a alimentar a las murgas hasta darle las características como las que hoy conocemos.

El murguero del Rojas
Coco Romero; Además de ser músico e investigador del carnaval es el murguero incansable y, ante todo, el responsable de esta resurrección que las murgas están teniendo en Buenos Aires ¨Hay algo que se está gestando pero que todavía no tiene cuerpo-afirma-.Lo importante es que se están generando nuevos lugares y se está partiendo con distinta cabeza para hacer murgas. Hoy  hay murgas en las escuelas, centros estudiantes, en la universidad. La idea es que cada murga a su vez funcione como centro cultural”
Hace nueve años Coco Romero comenzó un taller de murgas en el Centro Cultural Ricardo Rojas desde  donde generó infinidad de proyectos y donde salieron varias camadas de  carnavaleros que, a su vez, están formando diversas murgas en barrios.
¿Cómo se produce la apropiación de los blancos del carnaval de los negros y que tiene que ver en esto la Inmigración?
Si nos vamos a fin del siglo pasado no había gran diferencia entre el carnaval porteño y el carnaval uruguayo. En ese momento entre las enfermedades y las guerras, donde los negros eran carnes de cañón, la mayoría de los negros de Buenos Aires muere y se produce la apropiación. En ese momento las familias bien copiaban a los negros, con sus cantos y los bailes, por ejemplo cuando iban a las casa de las chicas bien a cantarles. Pero sin duda el tema más importante es la inmigración europea. Tener  en cuenta que el bombo con platillo es un instrumento árabe que llego con los españoles a América. Aunque años más tarde el bombo se transforme en sinónimo del peronismo es un instrumento venido con la inmigración. Esto trajo aparejado una mezcla de orígenes y distintos festejos que fueron depositados acá. Para los historiadores nuestros la murga es un poco la hija menor del carnaval. Este carnaval europeo de golpe barbarizo y es tomado por las latas y los saltos tipo indios.
¿Hay de parte del porteño de hoy una negación de identidad popular?
Hay una mezcla rara entre prohibiciones, acartonamiento y entre las diversas costumbres del inmigrante. El inmigrante vino con un pedazo de corazón acá y otro allá. Las dudas por el origen y la verticalidad del poder son condimentos fatales en esta parte de América. El carnaval fue prohibido por la última dictadura militar y todavía la democracia. Aunque simbólicamente, no lo derogo. Sin haber desaparecido, los elementos de la murga fueron a parar a otros lugares.
¿El futbol se transformo en la fiesta popular por excelencia?
Durante todo este tiempo el futbol y la murga estuvieron íntimamente ligados. Él futbol es el espacio permitido. Al no haber espacios posibles muchos de los elementos de la murga fueron a parar al futbol. No te olvides de que es una sociedad amordazada se gano un mundial de futbol. Lo que significaría el carnaval bastante está representado en el futbol aunque debe haber celebraciones de carga y encuentro entre la gente donde la familia entera participe.
Hoy se está dando un fenómeno al revés con respecto a las murgas. Desde las clases medias intelectualizadas hacías las bajas. Por que...
La clase media tiene posibilidades de usina. No es muy difícil hacer movidas el tema es para que eso tenes que morfar. Yo te doy el ejemplo de Catalinas que en quince años pudieron generar una movida que tiene cuatro elencos y que es muy importante. El tema nuestro es potenciar la creatividad y tener cierta capacidad organizativa. “la idea es generar combinaciones -Dice Coco-. La esencia del carnaval es la mezcla de todos, la diversidad. Todo el mundo se confunde en la fiesta. Es sin duda. La gran metáfora del encuentro. Las fiestas son espacios comunitarios y necesarios que permiten que el chabón que está en esta monotonía de vida de levantarse a la mañana, lavarse la cara, regular su vida con un horario para ganarse el pan, de repente haga un track y se disfrace de violeta y se vaya a volar con un vaso de vino…”





COCO ROMERO: UN MILITANTE DEL CARNAVAL.

PRIMERA PÁGINA
Periódico de distribución gratuita de Balvanera.
Año 6. Nº 65
Julio 1999. El barrio y su gente. Martín Borja
COCO ROMERO: UN MILITANTE DEL CARNAVAL.
Carnaval, el Dios momo te ha vuelto a soñar/y la murga, despierta divina /fugaz golondrina que siempre volverá…”
Estos versos, escritos alguna vez por el poeta uruguayo Mauricio Rosencof, son el fiel reflejo de una pasión festiva que en todo Uruguay sigue siendo una realidad año tras año, y en Buenos Aires, por ahora, solo un deseo y un recuerdo de tiempos lejanos. Sin embargo, aquí, muy cerca, hay gente que trabaja para que el Carnaval vuelva a ser lo que fue; un gran espacio de expresión popular y artística donde la gente pueda conectarse con su propia identidad cultural. El músico Coco Romero se viene dedicando desde hace 20 años a esta tarea de recuperación, no solo desde la música sino también desde la docencia y la investigación, cosa nada fácil en una época donde el arte popular ha dejado de ser muchos casos un espacio de reflexión social.
Este salteño de 44 años que se crió en Buenos Aires y desde hace una década vive en el barrio de Once, acaba de editar su nuevo disco; La sopa de Solís, junto a su grupo La Brillante, donde deja volar su fascinación por el Rey Momo, a través de un género que da en llamar “murga canción”, una mezcla de distintos ritmos. Romero se ha propuesto siempre fusionar géneros populares. Lo hizo con su grupo La Fuente, cuarteto de folklore y fusión que grabo tres discos y tuvo cierta popularidad entre el “78 y el “83, periodo de plomo y censuras. Un año después emprendió un viaje por el Norte Argentino recopilando material, en lo que sería el prólogo de un trabajo antropológico que hoy está dando sus resultados, a la vista de la gran popularidad que tiene el fenómeno entre los jóvenes. Desde hace 11 años dirige “Los talleres de murga en el Centro Cultural Rojas”, en lo que significa la labor más importante que se hace en la Argentina en cuanto al tema.
¿Cómo se dio tu interés por la murga y como se incorporó en tu vida musical?
Durante el Proceso me preguntaba “Dónde fueron los murgueros”-ese era el titulo de una de mis canciones en esa época-, porque cuando era pibe, para mí la murga era parte del juego natural del barrio. No era la murga política. Era una barriada-en Belgrano- llena de hoteles y pibes de distintas provincias, digamos que “Ir a la kermese, cazar mariposas, jugar a la pelota y hacer murga era o más natural en ese momento”, cuando tenía 13 o 14 años. Todos los barrios tenían murga como una cosa más. Siempre me quedo la ensoñación de lo vivido en esos años. Más tarde, en el grupo La Fuente grabamos con la Murga “Los Funebreros de San Martín, y con los Viciosos de Villa Martelli” y tuvimos muchos rechazos. Cuando decíamos que tocábamos murga sentíamos como una cosa despectiva.

¿Coincidía también con la prohibición del Carnaval por parte de la dictadura?
Creo que iba más allá de eso, era una cuestión más folclórica, metida en la gente. Lo que pasa es que nunca hay que leer la historia del Carnaval descontextualizada de la política. Los problemas del “60”: los bastones largos, la expulsión del campo académico, el ingreso del poder militar, hacen que el festejo popular y todas sus manifestaciones empiecen a declinar. El televisor, la desaparición del barrio como idilio poético, empezó a resquebrajar ese mundo.

¿El interés de la juventud por la militancia política tuvo que ver también con esto?
Si, la juventud tuvo una posición distinta ante el fenómeno, puso su energía en otro lado. Y lo que pasa hoy es que los jóvenes se han volcado de lleno al tema de las murgas por vacíos en otros ámbitos. Por otro lado, en la década del “50” existía una movida, pero lo que pasó fue que los músicos se fueron a otro género, tomaron a la Murga como algo menor y no pensaron que eso podía desarrollarse como género. Entonces, la murga quedo como una “hermana pobre”, como dice Ezequiel Martínez Estrada. La murga es un fenómeno que se fue desparramando por distintas partes del país de manos de la inmigración y del carnaval, que es una fiesta traída por la conquista. Si vas a un pueblo de la provincia de Buenos Aires te encontrase con una Murga de principios de siglo, pero como nunca se hizo cuerpo la idea de que eso fuera un genero, quedo en el rincón de los recuerdos de los protagonistas.

¿En qué medida esto se está  revirtiendo? 
Toda la oleada nueva de grupos de rock que incorporan murgas, me parece que están generando algo, tal vez tardíamente, pero suman y permiten que la cuestión se corra de ese lugar al que fue condenado, salga de ese ostracismo y pueda despertar el monstruito. Toda la incorporación de los músicos, de la gente de teatro, de todo lo que se ha armado en los últimos años con el trabajo de muchísima gente, genera nuevos discursos en torno a esto.

“El Carnaval es una fiesta que nadie le ha otorgado al pueblo, sino que el pueblo se dio a sí mismo” (Goethe)
Hace 23 años la dictadura de Videla los festejos carnavalescos y mediantes la ley 21.329 elimina los dos feriados tradicionales. El Reinado de Dios Momo, incluyendo las máscaras, los disfraces, la serpentina y el papel picado-y hasta la propia Colombina-, quedaron guardados en un cajón esperando que corrieran mejores vientos. Mientras tanto, los habitantes de esta ciudad no salían de su encierro, salvo para festejar en la calle los mundiales de fútbol y las declaraciones de guerra.
“Cuando dicen que el Carnaval está prohibido por decreto me parece una gran metáfora de la sociedad del Rio de la Plata, porque en el Norte y en Entre Ríos se festeja el Carnaval como siempre. ¿Por qué? Por una tradición más firme, por una cercanía a la tierra, porque está instalado de otra manera. En un momento en el norte estaban en emergencia por el cólera, el gobierno decía “no, se van a contaminar” y a ellos no les importaba y lo hacían igual…”
¿Cómo se fue dando el trabajo docente con los jóvenes y qué recepción lograste en un principio?
El primer taller lo hice junto a un antropólogo, Santillán Güemes, con el que trabaje muchísimo y seguimos haciendo cosas juntos. Como diría Tuñón “tuve alianzas fraternales “con investigadores y especialistas en el tema. En estos 11 años, dé aquí salieron murgas que hoy están en muchos barrios, y el movimiento tiene una dimensión increíble. La murga “Los Quitapenas “es la primera que salió de los talleres y es la que más trabajo conmigo. A mi entender es la que resulto con mas rasgos representativos del concepto de recuperación a través de lo artístico y lo que denominamos “La murga de taller”. Igualmente todos están ganando nuevos espacios. Se fundó una Federación y hoy, solamente en Capital, hay un movimiento de “60 agrupaciones”.
Por aquella idea de que “no se puede defender lo que no se conoce” es decir, desde hace 4 años, Coco Romero edita “El Corsito”, una publicación gratuita que se ocupa de difundir el ideario de la murga y el carnaval como expresión artística. “Como me he dedicado casi durante 20 años a juntar material del Carnaval, tengo un archivo que no me interesa guardármelo a  mí no me sirve de nada, es más útil si está girando” –aclara-. Llega a todo tipo de gente. Con el objeto de difundir e intercambiar material, últimamente el músico ha viajado por Cuba, España, Bolivia, países donde esta tradición se encuentra muy enraizada y vigorosa.
“Eso se da por una  fuerte asociación de distintos sectores de la comunidad, intelectuales, obreros, estudiantes, músicos y eso es muy interesante y vital. Para mí el compromiso ya no pasa por decir “viva alguien” sino porque esa comunidad pueda volcar en algo sus sentimientos y sus cosas. Cada pueblo va generando, detrás de un discurso carnavalesco, su historia. Si yo junto a cien tipos y les hago cantar “La marcha de Pepito” es una cosa, pero si yo puedo generar el entusiasmo de que esas cien personas desarrollan su discursos, esto no para. Hoy, cuando el sistema se está cayendo a pedazos, el espacio social de intercambio cumple funciones de educación no formal, y todos debemos fortalecernos en eso. Ese espacio tardará en llegar lo que tenga que tardar, pero mientras siga avanzando vamos muy bien…”






miércoles, 15 de junio de 2016

Carnaval: El renacimiento de una fiesta popular Coco Romero

Carnaval; El renacimiento de una fiesta popular
Febrero 1999 Revista La Bocina
Reportaje: Claudio Serrentino

Coco Romero; se define como un “estudioso de la cultura del carnaval”. Fue murguista, es músico y edita un periodo llamado “El Corsito”, en el que publica el material que consigue del Carnaval de aquí, y de todo el mundo. Está a cargo del Departamento de Cultura Popular en el “Centro Cultural Ricardo Rojas”. Él, y muchos como él, se obstinaron en hacer renacer aquella fiesta popular, generando más y más murgas por los Barrios; hoy, el viejo Momo vuelve a pasearse por las calles porteñas. Porque como diría el gran (Charly García, por si alguien todavía duda) “La Alegría no es solo Brasilera”.

¿Qué diferencia hay entre el Carnaval nuestro y el de Brasil?
Brasil es un país muy poderoso en términos de cultura. El año pasado, por ejemplo, ves las mujeres espectaculares, miles de personas en el sambódromo, pero la escola más importante de Rio le dedica el Carnaval a Chico Buarque. Por un lado hay un fenómeno mediático, pero por otro lado, ellos integraron su música, su folklore, y lo recrearon. O sea, parten de su identidad para hacer el Carnaval. Y ante eso, hay que sacarse el sombrero. Hacen el Carnaval más grande del mundo, y fíjate que los lunes y martes de carnaval (que allá si es feriado) ellos salen a la calle, y entran en las casas de todo el mundo. Es algo muy fuerte, si te lo pones a pensar. Creo, además, que hacen cosas interesantes y que van mucho más allá de las mujeres esplendidas y la sensualidad de su baile.
¿Por ejemplo?
Hay aspectos organizativos que me parecen interesantes; una escola tiene alfabetización para su gente, grupos de Bahía como “Olodum” han influenciado en casi toda la música de su país, y han provocado el ingreso de los jóvenes a los instrumentos de percusión. Pero además de ser un grupo de Carnaval, son un “holding” económico; Michael Jackson fue a cantar, pero con la camiseta de “Olodum”. Y esto significa trabajo, profundizar sus raíces negras, estructura, y política para defender lo que uno piensa. Además, no hay tema en el Brasil que no haya sido tratado por una escola; y se meten con su historia, sus orígenes, y esto genera identidad, algo sobre lo que nosotros estamos bastante perdidos. Es que también influyen la política en esto; si vos no permitís que nuestra música se escuche, es posible que los pibes se prendan a la MTV, Pero no porque la MTV sea mala, sino porque hay una carencia de lo nacional  entre los medios. Y eso es una decisión política. Mira, yo he recorrido muchos países porque soy muy estudioso de la cultura del carnaval, y casi que he llegado a una conclusión; detrás de todo ejemplo del Carnaval, esta la imagen de país que uno tiene. Y casi te diría que es lógico que una comunidad como la nuestra, todavía no se supo hacer la fiesta. No tenemos momentos de encuentro, tal vez sea en los Mundiales, pero no en una fiesta.
¿Por qué si antes había esos encuentros de carnaval?
Sí, pero en la década del “60” esto se empieza a desdibujar. Y hay un gran paralelismo entre las fiestas populares, y lo que pasa en la Sociedad. ¿Qué pasaba en esa época? Ongania te mandaba a cortar el pelo en la calle (y no te hablo de hace 100 años, hace 30 nomas), te esperaban a la salida de los hoteles alojamiento, en la Universidad te daban palos… Y esta fue la sociedad. Hoy, el marco de la democracia permite más quilombos- como los que hay ahora- pero también con otras lecturas sobre el tema. Y siento que hay una camada generacional que lo está tomando como propio; porque si este fenómeno no lo toman los jóvenes, no pasa nada.
¿Qué relaciones hubo entre las barras bravas de los clubes y las murgas?
Todas. Es casi como un ambiente familiar, pero esos grupos están en extinción; porque el carnaval ya está metido en el propio dispositivo del futbol. Si observas, hay carnaval todos los domingos; caras pintadas con los colores del club, canto colectivo, instrumentos de percusión, predomina lo masculino, disfraces muy bien hechos…Esa inquietud que antes iba a parar al carnaval, ahora está mediatizada y va a parar a la gran ruptura de lo cotidiano, todas las semanas. Yo no voy a la cancha, pero si miro el partido del domingo a la noche y me gusta ver el comienzo, cuando muestran a la gente… Eso también es carnaval.
Este resurgimiento del Carnaval, ¿tiene conexiones con la aparición de Los Auténticos Decadentes, Ariel Prat, o Jaime Roos, que incorporaron el tema del Carnaval a la música?
Totalmente a esa lista hay que agregarle a Alejandro del Prado, quien para mí fue el generador de músicos como los que nombraste. No podemos negar el trabajo de Jaime Roos, que viene acá en la Década del “80”, influencio a todos los grupos. Tampoco hay que desconocer que nuestra clase media, primero conoció a la murga uruguaya, y después a la de acá. Y este es un dato sociológico, fíjate que Jaime, la última vez que vino, pudo tocar en muchos lugares, pero no en sitios de gente pobre, porque la gente no lo conoce, a excepción de cuando un tema suyo era cortina de una telenovela. Quienes fueron nuestros murgueros, desconocían ese movimiento, por una cuestión de franjas y gustos sociales. Gran parte de la movida carnavalesca, desde la democracia en adelante, está tomada por la clase media. Yo doy clases, y para mí era fenómeno impensado: Hoy los hijos vienen al taller de murga, pero para los padres era vergonzoso ser “murguero”. Que grupos como Los Decadentes metieron a murgas importantes de la Capital en sus “clip”, permitió instalar el tema a nivel nacional, y también la incorporación de los jóvenes al carnaval. Y que los cantautores hayan abordado el tema, lo enriqueció desde lo multifacético. Los Piojos metieron a un tipo que toca una métrica carnavalesca, y consiguieron que los pibes se vuelquen a la percusión, que antes no lo hacían.
Ayer había cabezudos, osos Carolina, hombres disfrazados de mujer… ¿Qué costumbre quedaron y cuales se perdieron en las murgas actuales?
Hoy, por ejemplo, los cantitos picarescos como los “50 y 60” no tendrían futuro. Cuando yo era chico, estaban “Los Parranderos”, ellos eran parte del folklore de esa época, hacían una poética carnavalesca. Ahora eso es inocente, porque después de lo ves en televisión… Actualmente, hay un código que va mas allá del disfraz, que está en el cuerpo, ahora hay como una desinhibición. ¿Por qué “pega” la murga nuestra? Porque puede participar cualquiera. Vos tiras un abrazo para arriba, un abrazo para abajo, te pegas un saltito y está todo bien. El elemento más fuerte de nuestra murga, hoy por hoy, es el baile. Desaparecieron los objetos, las máscaras, y ahora el cuerpo es el que habla. Nuestras murgas tienen minas lindas, feas, gordas, flacas, petisas…igual que nosotros.