viernes, 3 de enero de 2020

1996 Aniversario de la publicación "El Corsito"

Gacetilla del primer aniversario de la publicación "El Corsito" con la participación de las murgas: Acalambrados de las Patas y Pasión Quemera, febrero- 1996 . Archivo RSG
La Constelación murguera del Rojas



miércoles, 25 de diciembre de 2019

Las Murgas viene marchando, 1998 Vicente López

La Quinta
Revista de cultura
Agosto 1998
Las Murgas viene marchando
El 13 y 14 de junio los vecinos de Vicente López bailaron y cantaron en el taller de murga que coordinó Coco Romero
En la Quinta Trabucco Todo el Año es Carnaval
Por Roberta Iannamico
Coco Romero es músico y “murgólogo”, especialista en murga y carnaval. Tiene el archivo más completo del país sobre el carnaval. Ha viajado por el exterior y por diversas regiones de la Argentina investigando las características de los festejos carnavaleros. Desde hace diez años coordina talleres de murga en el Centro Cultural Ricardo Rojas y es el director de El Corsito, una publicación de distribución gratuita que reúne material de divulgación y consulta sobre el carnaval.
La revalorización del carnaval y la restauración del baile, canciones y desfiles murgueros animan la vida de este artista popular.
Hace quince años teníamos un grupo musical llamado La Fuente, tocábamos un tema dedicado a la murga. Ahí fue cuando empecé a realizar en la zona de Villa Martelli, un trabajo de investigación y compartir algunas preocupaciones artísticas. Tuve la suerte de conocer a “Los Viciosos de Villa Martelli”. Me interesé por el tema de las murgas, a recopilar las historias de vida de los personajes relacionados con el carnaval pero no encontraba material, nunca había nada y con la murga siempre estaba todo mal. Lo que me pegó en la costilla es que todos los tipos que investigaron el tema, los pensadores, los ensayistas, plantean que la murga es lo peor. Por eso mi intento por recuperar esto que me hacía tan feliz cuando era chico. (...)

(...) Hoy las cosas han cambiado y si bien se mantiene el carácter suburbano, la murga aparece en los medios masivos y su ritmo integra el repertorio de famosas bandas de rock como Los Piojos o Los Auténticos Decadentes.

Coco Romero nos dice al respecto: “Yo lo peleé para que pasara esto. Hay algo de moda, porque hoy la murga vende más, pero esencialmente porque pertenece al folklore urbano, está metida en una parte de la comunidad y sale porque tiene autenticidad. El espacio de la democracia permite que se articulen otras cosas y hoy por hoy es fundamental que la gente se junte. Toda sociedad necesita sus fiestas como terapia alternativa a lo que esta viviendo. Yo reivindico la fiesta del carnaval. Me parece un espacio interesante para que se ponga en juego allí todo lo relacionado con lo creativo, la poética, lo plástico, lo corporal, los ritmos. Eso hace a una pertenencia a un fin de siglo mucho más interesante. (...)

(...) Ahora no todo lo que se mueve es murga. Hay que saber diferenciar. La murga canta y baila, y hay que ver que es lo que canta y que es lo que baila. Yo bajo como concepto claro la horizontalidad y la creatividad ante este fenómeno. La creatividad incluye todo, que los pibes toquen mejor, que canten mejor, que escriban y que se redondee un discurso de pertenencia”

Desde antes que se produjera este resurgimiento, Coco Romero ya había comenzado a poner en práctica un proyecto inédito: los talleres de murga.

“Hace diez años me metí en la cabeza la idea de poder desarrollar en un espacio la estructura de taller en torno a una murga. En los comienzos no participaban del taller más de grupo chico de personas, pero con el tiempo llegamos a tener cien personas en dos talleres. La idea es dar la posibilidad de que este fenómeno crezca y permitirle a todos los que vienen la mayor información posible. Con los talleres yo incendio, meto las ganas. Después cada uno hará lo que tenga ganas, pero la idea es que esto se multiplique.

La murga también existe Novedades Educativas, 1994

Entrevista a Coco Romero, músico, titiritero e investigador del carnaval porteño
Novedades Educativas/ N° 44/ Pág.36 (1994)

Su experiencia docente, hasta ahora estuvo más centrada en los maestros, en los multiplicadores de la aventura. Hace cinco años que trabaja en el centro Cultural Ricardo Rojas de la Capital federal y ha trabajado en la provincia de Buenos Aires para presentar la murga como teatralidad junto con el Circo criollo, un proyecto que se hizo para las escuelas primarias.
Su propuesta apunta a tomar la murga como una teatralidad no aprovechada ya que contiene muchísimos elementos disparadores del área plástica, de música, de lo corporal, etc. “teniendo en cuenta que estas agrupaciones han nacido y crecido en estas zonas – comenta Coco Romero- tienen un hilo y un contacto con la historia de cada lugar”. Defender una manifestación propia de esta ciudad, de estas calles, es decir, el rescate de la tradición es el eje unificador. En algunos talleres se busca que los niños se contacten con los mayores para que les cuenten los recuerdos más fuertes que poseen sobre el tema. Siempre orientados en estos ejes: lo plástico, lo corporal, el canto. La murga reúne estos elementos que dan un campo muy amplio de expresión para el niño.
Los chicos, de este modo, promueven el enlace en la familia que rememora, se comunica y se reúne alrededor del recuerdo del recuerdo de una historia placentera. Por otra parte, Romero sostiene que hay formas y modos de relacionarse con la historia. La murga es interesante para retomar el tema del conocimiento histórico no con la perspectiva de algo muerto o estático, sino todo lo contrario: algo que está muy presente en la memoria de los mayores. Este año organizó en el Centro Cultural Rojas una historia de cien años del carnaval en fotografías. Cuando existen posibilidades, realiza talleres, charlas con todo el material gráfico (generalmente es del Archivo de la Nación o el Instituto de Antropología) y el material en películas. Porque, en realidad, este imaginario no ha tenido prensa y difusión. Hace algunos años publicó una historieta a través de la Municipalidad una historieta sobre el carnaval porteño, en la que se pueden observar, entre otras cosas, como desde la Colonia hasta la actualidad casi como una constante las agrupaciones de carnaval fueron objeto de prohibiciones. Coco Romero afirma con la convicción de aquel que ha estudiado y comprobado sus hipótesis, que se puede hacer una radiografía del país y ver claramente qué carnaval cae y cual emerge.
La historia de la murga se corresponde con la de los movimientos sociales y las idas y vueltas que marcaron sucesivos momentos de permisos y prohibiciones llevaron a una fragmentación de la memoria. “Llegamos a un momento en que la memoria está repartida en pedacitos en el piso”, es la imagen que propone para ilustrar este tiempo. “va quedando claro que no estamos hablando del carnaval de Bahía ni de Río –afirma- que me parecen bárbaros, si no de uno que existía en estas calles. Lo más increíble es que muchos lo vivieron, y que ha personas que tiene en su memoria pegado esto como un recuerdo muy grande de los afectos de un tiempo que puede haber sido mejor o peor, pero que es un tiempo vivido que a veces no se sabe transmitir ni recuperar. No sólo recordar, sino volver a hacer . Porque en realidad no hay nada nuevo bajo el sol, lo único que hay es un desarmado y nuevo armado de las cosas ya existentes”.
La murga es –según el diccionario común y corriente- la agrupación de niños que salen a la calle buscando monedas cantando algunas coplas pícaras. Cuenta Romero que generalmente se dice que es un conjunto de músicos malos, un producto de la calle. La palabra “murga” aparece a fines del siglo pasado y principios del que está terminando. Romero cree por las influencias inmigratorias, en Buenos Aires había un carnaval muy importante. Se reflejaba en las fotografías que publicaba el diario La Nación mostrando concursos de comparsas. Todos los chicos orilleros se vestían con lo que podían. En ese momento la tela de las bolsas de arpillera era lo más barato y con ella surge el traje. Con alguna lata vacía y la tapa de cacerola de la mamá salían a cantar las coplas. Ese sería el origen más primario e ilustra una época.
“Los Duendes de la Cortada”, es una murga conformada por chicos que surge de un grupo del club Ferrocarril Oeste. Ellos empezaron a organizar corsos pequeños. Allí Coco, con su murga “Los Quitapenas” y asegura que es uno de los corsos más lindos de la Capital, un corso que tendría que buscar cada comunidad. Comenta que una vez al año la familia sale a la calle a ver un espectáculo y se arma un bailongo. El puntapié inicial lo dio un grupo de adultos y ahora cuenta con la participación de ciento cincuenta chicos. Es una experiencia en la que reaparecen vivencias antiguas. “Quizás los grandes que están en esa murga hayan vivido otras, pero los pequeños no y hoy son protagonistas del corso”.
¿ En ese momento se está difundiendo el tema o trabajando en las escuelas a nivel municipal o provincial?
- El año pasado fui a ver a estos señores que trabajan en programas de lo no formal y les propuse lo siguiente: la mayor parte de los años de la Municipalidad termina haciendo murgas en alguna parte, por lo que sería bueno tomar esto con un poco mas de seriedad. Por suerte, este año, Felix, que es un alumno que participa hace años con “Los Quitapenas”, tiene la idea e duplicar esta experiencia. Félix es maestro y junto a dos maestras más, pudo hacer un proyecto para trabajar en las colonias de verano el tema de la murga, con un contexto histórico. Y terminó en la cancha de Ferro con quinientos chicos haciendo murga. Se puede hacer en ocasiones especiales.
¿ Crees que podría resultar interesante que a través de la educación se trabajara el tema?
- Habría que darle más unidad, sentido y seriedad desde lo conceptual, pero lo interesante es que confluyen distintas áreas de la expresión para el niño. Soy insistente, también, respecto del tratamiento histórico. Porque hay diversas maneras de conectarse con la historia: cuanto más elementos se incorporen, mejor. Porque ami entender, la historia no es la historia acartonada de los próceres sino que es el viejo de la esquina, que lleva en su vivir un montón de cosas que pueden ser útiles a la pequeña comunidad, a la célula más pequeña.
¿ Qué es conceptualmente lo más importante para transmitirle a los chicos para que armen una murga?. ¿En que consiste tu propuesta de los talleres para maestros?
- Para los chicos, la potencia que tiene la murga es la muchedumbre, los muchos”. Eso responde a cuestiones muy profundas de la humanidad. Cada uno está solito en alguna parte, en un trabajo individual, no se da cuenta que forma parte de un grupo. Que puede marchar, que puede divertirse y se puede reír mucho en agrupaciones. Es la posibilidad de demostrarse en la muchedumbre. En cuanto a los maestros, trato de ir desglosando e ir dando las pautas en un taller corto, para que el maestro incorpore conocimientos acerca de la creación desde el instrumento de percusión (sobre el que se edificaría toda la murga), los pasos (bases en los pasos, en los movimientos corporales), elementos para el disfraz, para la galera, para el pintado de la cara. Ya en un curso más perfeccionado se puede ver el tema de la lentejuela: esto como una artesanía urbana totalmente desaprovechada. En un primer recorrido de estos elementos, se vería lo que llamo la teatralidad de la murga, que comprendería la entrada marchando, el baile, la subida al escenario, la llegada al escenario, la murga haciendo su recitado, su canción de entrada, su canción de crítica, su demostración de baile y la retirada. Al escenario sube el coro, el recitador y un pequeño grupito de la gran murga que hace una actuación con estos puntos mencionados. Eso sería lo que trabajo con los maestros. Después estoy todo el año en el Centro Cultural Ricardo Rojas, por lo tanto si hay maestros que necesitan algo los apoyamos con una asistencia técnica. Si hay un grupo que está trabajando el tema de las voces, apuntalará ese tema.
¿ Las letras son el reflejo de lo que le pasa a los chicos, de susu preocupaciones e ideas?
- Esa es la idea. Cuando una murga actúa en el carnaval, pasa revista a todo lo que aconteció durante el año. Generalmente se resaltan puntos sociales, desde lo deportivo hasta lo artístico; elementos que la comunidad evoca. Y con los chicos se trabaja desde sus problemas, desde los problemas de su entorno hasta sus necesidades y sus cosas. Lo creativo es un soporte y un disparador de sus necesidades, no de las necesidades de los grandes. Puede ser un cierre y una evaluación propia de los chicos.
- Tal vez pudiera ser una forma de mostrar vivamente y con alegría que se han cumplido ciertos deseos, ideas, o situaciones que se han propuesto como objetivo. Es decir que puede ser una hermosa manera de festejar el propio proceso histórico social o incluso el proceso institucional de una escuela.
- Exactamente. Sería una mirada un poco menos acartonada.
- Rescatas básicamente la murga urbana de la zona de Buenos Aires, del Río de la Plata.
- Sí, sobre todo de la Capital federal. Porque Buenos Aires ya tiene su propio folklore y sus códigos propios. Hace algunos años, a través del Fondo nacional de las Artes, conformamos una Federación de murgas los elementos de la Capital y de provincia son muy distintos, porque a pesar de todas las cosas en buenos Aires hay un historia en el tema. Hay si carnavales especiales, como el carnaval de Lincoln en la provincia de Buenos Aires. Hace algunos años estuve allí presente y realmente hay algunas cosas increíbles, sobre todo el espectáculo de los muñecos gigantes. Buenos Aires con la transformación que ha sufrido y con la riqueza que esta presente en los tangos de los cien barrios porteños, tuvo un movimiento muy importante hay que imaginarse que antes todos los barrios tenían murgas.
- ¿En que barrios hay murgas en este momento?
- En la Boca, en San Cristóbal, en el Abasto, en Almagro, en Palermo, en Saavedra, en la Paternal, en Villa Soldati y en Liniers.
La constante en este momento es la falta de lugares; los vecinos de Almagro que tenían una estética distinta, característica, no encontraban lugar. Este año no se hizo el corso de la Avenida de Mayo.
También está la lectura que tiene el propio sistema. En los lugares donde hay carnavales muy imponentes. El Estado forma parte de este evento. Es necesario que se le de un poco de atención, porque concluye un tiempo necesariamente distinto al de la rutina cotidiana.
¿ De dónde proviene la murga y el carnaval?
- Como festejamos nosotros, el carnaval viene con los españoles, quienes a su vez habían tenido en ese momento influencia de los venecianos. Es decir, el carnaval viene de Europa. Y hay un personaje central, que es el oso. El tema candente hasta el cuarenta es que personajes se disfrazaron año tras año de Oso Carolina. En Europa es una fiesta de primavera y el oso se la pasa durmiendo en invierno y sale en la primavera. El disfraz de oso se ha trasmitido como un símbolo del carnaval europeo y está registrado en los carnavales hermosos que pintó Quinquela Martín en la Boca.
- También el Rey Momo es un personaje importante ¿no es así?
- Es mucho más difícil ese tema; porque el Rey Momo fue echado del Olimpo por ser muy satírico y criticón y hay poca iconografía de él. Lo increíble es que este personaje haya sobrevivido: el rey Momo se asocia con las caretas o con el papel picado, pero en realidad es un personaje antiquísimo con algunos signos muy fuertes que es la careta, un cetro con una imagen burlesca en la punta y un ganso o una marmota en señal de la locura. OP sea que hay elementos para trabajar la historia mayor, que envuelve al mundo...

lunes, 16 de diciembre de 2019

2002. La murga la necesidad de poner el cuerpo. Rev. Luciérnaga



Revista Luciérnaga Nº 8 del 3 de marzo de 2002. Buenos Aires. 
Entrevista: Elena García

El Carnaval, festejo traído por la Conquista, supo ser una fiesta verdaderamente popular hasta los años 60. En el norte, en el litoral y en los grandes centros urbanos fue tomando formas particulares, incorporando elementos de los que ya estaban aquí y de los que fueron llegando. Las sucesivas dictaduras militares, el desarrollo de la televisión y la cultura del espectáculo, fueron menguando su fuerza. En los últimos años una gran cantidad de gente de distintas generaciones se ha volcado a participar en las murgas, tomando estas una presencia en las ciudades que excede el propio festejo del carnaval. Hoy existe la Federación de Murgas que nuclea 160 murgas en todo el país. La murga es también fuente de inspiración para grupos de rock masivos como Los Redondos, Los Cadillac y otros.

Hablamos con Coco Romero, quién coordina hace 14 años los talleres de murga en el Rojas (UBA) edita la publicación “El Corsito” que reúne material de divulgación y consulta sobre el carnaval.
La murga la necesidad de poner el cuerpo
¿Cuales son los orígenes de la murga ?

El antecedente es de España. Los primeros datos históricos los encostras a fines del siglo XIX, principio del Siglo XX, con la aluvión inmigratoria. La murga viene como un modo de festejar el carnaval. Etimológicamente murga significa “conjunto de músicos malos”, es el diminutivo de música. Aquí recibió el aporte negro. La influencia negra está dada por la gestualidad corporal, la gran riqueza en el baile. No así en lo musical: el bombo es tomado del ejército y se toca con maza. El ritmo de la murga es muy primitivo, muy a tierra. El negro toca con las manos, y su ritmo es sincopado.
Qué es lo que caracteriza a las murgas de Bs. As. ?

Por un lado la riqueza en el lenguaje corporal, hay una gran variedad de pasos: la patada, el borracho, los movimientos aéreos, retorcidos, con una gran descarga. Y cada barrio tiene su forma de bailar. En el Uruguay o en España, por ejemplo, tiene mucha más importancia el canto, este aspecto está mas desarrollado. Aquí lo principal, hasta ahora es el baile. El género está evolucionando mucho por la gran cantidad de gente que se vuelca a participar. Otro aspecto interesante es el tema del disfraz. En el traje del murguero convive su altar. A diferencia de Brasil, en donde toda la comparsa lleva el mismo traje, acá cada uno lleva su levita, sus lentejuelas, que adorna y enriquece su traje con sus propios símbolos o ícono. Así ves en una misma murga al hincha de River y al de Boca bailando juntos.

Otra diferencia es que acá las murgas están compuestas por aficionados, no se trata de profesionales que gana dinero por participar en la murga. Esto es fundamental, hay una tendencia desde3 el Poder a convertir todo en espectáculo. En Gualeguaychú, que es el carnaval más importante del país, también está sucediendo. Aquí no son organizaciones libres, y eso lo hace muy auténtico.

¿Que cambios notas en las murgas?

La inclusión de la mujer. Antes las mujeres iban acompañando a los hombres, pero no formaban parte de la murga. Hoy participan intensamente tanto bailando como tocando. Por otro lado, la inclusión de los jóvenes, cualquier fenómeno cultural importante necesita la presencia de ellos. También la recuperación del instrumento por el placer de tocar en í. El bombo ya no es sólo para acompañar sino un instrumento para hacer música.

¿Por qué pensas que estos espacios despiertan tanto interés hoy?

Creo que como comunidad tuvo que ser realmente para romper ese caparazón, esa cerrazón en cuanto a participación. Y ahora estamos reaccionando. La dirigencia política se cae a pedazos, las instituciones se caen a pedazos. Y todo lo que es popular refleja o conlleva todo lo que es popular refleja o conlleva todo esto que nos pasa como comunidad. Es un momento muy intenso, de mucho intercambio, diría de transición. Y el modo de organizarse se está gestando, sé esta construyendo... Hay una familiaridad entre el cacerolazo y la murga.

1997 “Murga de taller y vs. murga de la calle: una polémica estéril”

      Reportaje publicado en la revista “La Marea”
Revista de cultura, artes e ideas. Año IV – N° 9 – Otoño de 1997.
Reportaje Derli Prada
 “Murga de taller y vs. murga de la calle: una polémica estéril”

El poder siempre desconfió del carnaval, asegura Coco Romero, editor de la revista El Corsito. Pero la fiesta se ha renovado con el aporte de nuevas generaciones que han echado a andar “al gigante adormecido de tristezas”, dice. El carnaval creció al margen de la cultura oficial, pero después hasta Alsogaray contrató murga para sus campañas. La murga de bombo con platillo permanece ligada a la mística barrial y a la crítica social. La aparición de talleres, el aporte de gente de teatro, la participación de la clase media y otros nuevos plantean polémicas. Pero Romero asegura que es falso el presunto antagonismo entre barrio y el taller. “el bombo y el baile murguero –dice- fueron resignificados por las nuevas tribus urbanas”.
Coco Romero conoció la murga como parte de los juegos de su infancia. En 1988, este salteño de 41 años, criado en Buenos aires, animó en el Centro Cultural Ricardo Rojas el seminario Murga, fiesta y cultura, piedra fundamental de un taller instalado hasta la fecha se formaron varias camadas de murgueros jóvenes.
Con el grupo musical “La Fuente” (1978 – 1983) incluyó el tema “Dónde fueron los murgueros” un repertorio que hablaba de las cosas que pasaban.
Quedaron dos discos como testimonio de esa época. Casi todos los recitales terminaban con baile de huayno o murga.  “Desde entonces – dice – abracé la murga y luego el carnaval como proyecto, recopilando, relevando material histórico y de tradición oral, e intentando por todos los caminos general espacios nuevos, de reflexión y encuentros para su divulgación “En el ’94 grabó con el grupo “Yo Lo Vi” el CD Murga, viejo brujo como síntesis de su experiencia en el tema. Desde el carnaval del ’95 se ocupa cada dos meses de “El Corsito”, publicación de distribución gratuita dedicada al carnaval, que llega a escuelas primarias, secundarias, bibliotecas e instituciones del país.
Sigue un dialogo acerca de las perspectivas del carnaval y, entre otras cosas, la polémica  entre los “talleres” y los “barrios”.

-¿El carnaval ha muerto, agoniza o retorna con gran esplendor? ¿Cuál es su situación actual?
- La frase “el carnaval está muerto” no es nueva. Siempre fue una muletilla acuñada por el  poder y aparece en nuestra historia en el siglo pasado. No creo en retornos esplendorosos: creo en la vitalidad que aportan a este fenómeno cultural los jóvenes, el recambio generacional, motor indispensable para echar a andar al gigante adormecido de tristezas. Sin duda, socialmente algo ha pasado en estos últimos años, sobre todo en la última década: la vuelta a la democracia permitió reconstruir redes destruidas en momentos anteriores.

-¿cuáles fueron los momentos más críticos para el carnaval?
- La gente en la calle produce miedo. En una publicación que edité en el verano del’ 90 sobre la historia del carnaval porteño – dibujada por Enrique Breccia en forma de historieta – muestro que lo permanente, desde la Colonia a la actualidad en Buenos Aires, fue la prohibición del carnaval. Desde el virrey Vértiz, pasando por Rosas, Uriburu, hasta la junta Militar, que decretó su prohibición, borrando el festejo del calendario, deposición que sigue vigente en la actualidad. Se golpeó en distintos momentos el corazón  de la fiestas. Recuerdo que de pibe, cuando salía la murga de mi barrio, el director general encargado del grupo, por orden establecido, debía presentarse en la comisaría más cercana con la lista de todos los integrantes detallando: nombre, documento y domicilio.

- ¿ cuál debe ser la relación entre los murgueros y el eventual patrocinio del Estado o entidades privadas?
- Por su naturaleza, esto se desarrolló en los suburbios, en la orilla. Chiquilines de caras tiznadas y trajes de arpilleras que salían con latas a la calle, bailando con movimientos epilépticos y cantando coplas de doble sentido. Creció al margen de la cultura oficial. Pasados los años, el género creció, se transformó y surgieron nuevos roles – líderes barriales, punteros políticos, futboleros devotos del carnaval – que instalaron a la murga en distintos escenarios: el corso, la cancha, las manifestaciones y marchas. Su independencia se relativiza. Alsogaray, para un acto político del año ’83, contrató una murga del conurbano para que animara la marcha.

-¿ En los ’90 hubo algún cambio en la composición social de las murgas?
- Un fenómeno que antes no se daba es la participación de la clase media. También el aporte de gente ligada al teatro callejeros, que oxigenó lo escénico y el  vestuario, marcó nuevas pautas. Por otro lado, los talleres de murga desparramados por toda la ciudad admitieron distintos participantes. Esto generó otras formas de recuperación de la palabra en torno del bombo popular y acercó a músicos de estudio; algunas murgas contratan músicos para acompañarse o para mejorar al canto. La estética de la murga se filtró en los medios masivos y provocó un impacto en otros estratos. El bombo y el baile murguero es resignificado por las nuevas “tribus” urbanas. Y también es reconocido en el ambiente escolar, especialmente en el nivel primario, donde se realizaron experiencias co actividades interdisciplinarias en Capital federal y provincia de Buenos aires. Cientos de chicos, jugando a la murga van al encuentro de una fiesta llamada Carnaval.

-¿ cómo se articula la relativa “profesionalización” que implica un escenario de teatro con la participación amplia de la gente?
- Los escenarios de teatro han cumplido una función importante en el sentido de mantener vivo el movimiento. En cuanto al profesionalismo, no está instado en los grupos; sí podría decidirse que se preparan lo mejor que pueden. Nadie colabora económicamente con su desarrollo. Casi todas las murgas trabajaron a la gorra, o por un viático mínimo que solo permite amortizar los gastos. “Total es una murga”, se dice muchas veces. Los programas de cultura de los gobiernos de la ciudad apuntan a mantener un esquema de importantes cachets para artistas reconocidos y grandes encuentros multitudinarios, pero poco apuestan a generar espacios para fiestas participativas. Aun así, el carnaval resucita porque es una fiesta poderosa. Siempre aparecerá alguien que tome la posta de Momo.

-¿Se mantiene la crítica social y el sentido de solidaridad en las murgas actuales?
- El bombo con platillo y la crítica a distintos aspectos de la vida social y cultural siguen bajo la denominación de “murga tradicional”. Otra s murgas optaron por incorporar instrumentos de vientos, acústicos, eléctricos, máquinas de ritmo y otras percusiones, como por ejemplo zurdos, redoblantes y cencerros, abriendo más el panorama de estilos. Hay más variedad, influencias uruguayas, bahianas, comparsas murgueras, comparsas más teatrales, con más coros. Pero, ¿qué es la murga? La palabra, hoy más que nunca, lleva un peso y una magia muy especial. Al no tener dueño cada cual se la apropia y la toma como quiere, eligen, aplauden o se van a dormir, buscando la murga ideal en su sueño. en Mi opinión, todos los caminos son buenos, todo suma. En general, las nuevas murgas no se han formado sobre místicas barrial. Aun así, todas concluyen, desde distintos barrios, al encuentro del bombo como símbolo de unión. Distintas profesiones, actividades, extracción y edades, que pueden expresar un sentimiento común. La mujer le puso un toque distintivo a esta etapa, reflejando en cuerpo y alma la gestualidad que era hasta ahora patrimonio exclusivo del hombre. Quedó atrás el acompañar, ahora participa activamente; a veces hay abrumadora mayoría femenina.
- Para los reclamos planteados por el movimiento murguero ¿se hace necesaria alguna  instancia organizativa de unidad?
 - Sin duda, hace falta organizarse. En el ’88 intentando crear la Federación de Murgas, en el Fondo Nacional de las Artes. Se avanzó en reuniones, se formaro actas. La idea era mantener una red de información, compartir problemáticas en lo organizativo y lo artístico. El esfuerzo quedó en el camino. Aún no estaban dadas las condiciones; la realidad muestra que los grupos apenas pueden mantener su estructura. Tal vez sea posible abrir nuevos diálogos y buscar formas de recuperarse. Un ejemplo fue la “Marcha murguera” de este año, año, ideada y organizada por los propios grupos, sin banderas políticas, y eso tiene que ver con la continuidad. Lamentablemente, sigue flotando por ahí la anatomía estéril de “murga de taller” versus “murgas de barrio”. Sería  interesante que los jóvenes directores conviertan su murga en taller – escuela, donde se trabajen todos los aspectos que hacen a esta manifestación, desde la letra, el vestuario, el ritmo o la historia. Un camino a tomar es la reafirmación de las murgas como lugar creativo, como instrumento de rescate y promoción cultural, generando su propio discurso y utilizado el arte como forma de conciencia y expresión. Esta podría ser forma de evitar que, como se dice comúnmente, muera el carnaval.            

2005 La Madrid reportaje a Coco Romero de Emilio Moriones

En los últimos veinte años se dejó llevar por la magia circense, la vitalidad de una murga y la tradición carnavalera. Es músico, docente e investigador. Visitó La Madrid, dictó un taller y habló de un dispositivo social. "El carnaval que se viene es el que van a llevar en el ánimo los pibes que están danzando en el país".
Emilio Moriones / Agencia

Coco Romero ha recorrido el país y una porción del mundo antes de convertirse en un referente cultural de los más importantes que tiene el país. Incansable, ha recopilado la historia carnavalera, se ha parado en el centro del escenario murguero y a través de la música, la docencia y la investigación logró forjar un legado que acumula dos décadas de trabajo ininterrumpido.

Símbolo en su género, Coco (Gualberto Elio Milagro es su nombre original) estuvo en La Madrid, dictó el taller de murga que organizó la subcomisión de fútbol menor del Club Deportivo Barracas y un rato antes de marcharse compartió unos mates con esta Agencia en medio de una charla con disparadores sociales que pueden transformar la realidad. Algo de eso comenzó a notarse de entrada.

"Primero fue una diversión de la infancia, después empecé a tocar la guitarra a los 15 años y cuando formé el primer conjunto más o menos con un trabajo formal y serio en todo el Proceso Militar compuse una canción dedicada a ese pedazo de la infancia: 'eo, eo, eo, eo dónde fueron los murgueros; eo, eo, eo dónde fueron a parar'. Con el grupo habíamos desarrollado un trabajo de base muy fuerte, entonces llegamos a Vélez Sarsfield, a Obras Sanitarias, grabamos en los estudios de los Vitale, y de repente nosotros tocábamos esta canción y naturalmente aparecían pibes que se ponían a bailar. Durante toda la etapa de "La Fuente" tuvimos siempre una murga de pibes autogestiva de los recitales. Pasado el tiempo ya era como una barra, tocábamos en un lado y le teníamos que dejar espacio a los veinte o treinta que se autodenominaban 'la murga de La Fuente'. Cuando terminó esa experiencia hice un viaje por todo el norte del país recopilando datos del carnaval y cuando volví a Buenos Aires, en el 84, dije 'murga', así arranqué hace veinte años, formalmente".

-Docente, investigador, compositor, músico, ¿qué más es Coco Romero?


-Me gusta mucho la animación cultural, es interesante. Hace muchos años que estoy en el (Centro Cultural Ricardo) Rojas y me ha permitido tener presente la gestión cultural. Coordino un área que se llama Circo, Murga y Carnaval y dentro hay de todo: malabaristas, talleres integrales, varieté, mimos; es como un semillero para que sigan surgiendo cosas. La investigación casi está terminando formalmente con el libro sobre la historia de la murga en Buenos Aires, que creo va a salir el año que viene, y la música es lo que más me gusta, a lo que más energía le pongo y más placeres me da.

-El ritmo latinoamericano.

-Sí, de todas maneras estoy como... el tema es así: una vez estuve con el dueño de la mejor imprenta de Buenos Aires, el tipo hace charlas, es muy capo, y me dijo 'mire, usted tiene que decir murga y tiene que estar ahí'. Puse un dispositivo en esa dirección, porque es medio difícil lograr un espacio con la murga en una sociedad como la nuestra, pero sin embargo trabajando desde la educación, desde la producción de videos y la edición de discos se armó y al mismo tiempo la universidad me permitió un espacio que mirando el pasado ha sido fundamental. Intenté estar en un programa de cultura de los barrios para desarrollar mi proyecto y no tuve eco, pero fue importante que lo tuviera dentro del campo universitario. La gente siempre sabe que vos estás ahí.

-¿Cuánta gente hay prendida en esta movida cultural?

-Hay una movida media subterránea muy masiva. Por ejemplo, en La Plata las marchas más grandes que hubo fueron de murgueros, en la Capital hay doscientas murgas, es una barbaridad, y el fenómeno se extendió: Rosario, Córdoba... Hay una movida de las murgas y al mismo tiempo hay páginas de Internet y agendas murgueras, una comunicación bastante importante.

-Es interesante analizarla como forma de vida. Esto va mucho más allá de un simple taller, está claro que es más amplio que eso.

-En realidad lo que se ve de afuera es que estoy muy identificado con la murga, pero la realidad es que mi trabajo está mucho más ligado a la gestión. Los pasos más importantes los fui dando a través de viajes, estuve en Uruguay, Brasil, Bolivia, México, Cuba y España investigando el carnaval; todo me fue ajustando el cerebro porque fui viendo que el carnaval era un dispositivo interesante...

-Como disparador...

-Buenos Aires tenía agrupaciones muy imponentes e importantes que prácticamente eran el carnaval transportado de los europeos y en realidad cuando eso se analiza con el tiempo quedaba a la vista un drama de la sociedad. Esa gente venía acá queriendo estar de alguna manera y se ponían ese carnaval encima y competían con los 'negros' o los grupos gauchos de acá. Borrada esta cuestión por el desarrollo de la sociedad de repente las murgas se han convertido en herederas de todo ese derrotero. Para mí, la murga hoy pone algo más en escena que un baile. Hay grupos más ortodoxos, otros que no quieren estar con la Municipalidad ni quieren cobrar una entrada, grupos que hacen estrictamente trabajo social. La murga es una extensión para juntar a la gente y dar alternativas. Un chico empieza a tener el tiempo ocupado y después comienza a educarse en ese espacio: primero baila, después canta, piensa un tema y se mete en un clima más de creatividad que de tiempo perdido, entonces eso genera un disparador, que no es una murga que va a subir al escenario y va a ser profesional. La murga es un dispositivo independiente, libre, que ha tomado a la juventud en todo el país, excepto en las regiones donde el folklore es totalmente distinto.
"Todo por hacer"
-¿Cómo influye la situación social?

-Se siente, pero al mismo tiempo hay como una cuestión de lo general. Las sociedades están tendiendo a que el hombre no haga nada, si uno mira todo el día televisión no sale a la calle. Entre el cable, el miedo que ya está instalado y el lío para mantener a la familia prácticamente nos convierten en un hongo. Estos dispositivos son una alternativa, el mundo es un reverendo lío, pero la gente puede juntarse y transformar la realidad...

-Al menos aislarse por un rato...

-La frase de la inmigración nosotros bien la podemos tomar: 'está todo por hacer'. Ahora eso necesita una evaluación y una discusión, digo que si cien tipos se ponen de acuerdo se arma un desastre. En Buenos Aires hicimos un desastre de nada, fui y toqué la puerta de un Centro Cultural y me dijeron que le metiera para adelante. Pasamos de una meseta de diez murgas a doscientas, fue trabajo nada más y ponerse de acuerdo con gente.

-¿Por qué este tipo de movimientos culturales subsisten más a pulmón y pocos se animan a poner plata?

-El poder lo compra todo. En el año más importante de la murga me llamaron del Parque de la Costa para que montara un carnaval. Me pagaron lo que pedí, un delirio, monté un espectáculo con los bolivianos, con máscaras venecianas, con todo... es decir que el poder lo compra, el poder si quiere te hace un corso, pero no le interesa hacerlo, te lo pasa por televisión para que no haya comunicación.

-¿Qué es lo que nunca deja de decirle a sus alumnos?

-Creo que la alegría es una herramienta de trabajo, el optimismo es fundamental. Lo que tiene la murga es un baile absolutamente vital, agiliza, saca una energía y eso tiene que ser aplicado a la vida misma. Generalmente cuando hago los talleres lo que menos me importa es que la gente haga murga toda su vida, porque cuando fui chico me permití otra cosa. La murga puede ser un puente o algo en sí mismo. En los talleres hay que estar atento, para algunas personas sirve como un dispositivo, después volarán donde tenga que ser. Siempre es una instancia de crecimiento y de relación con lo social.

-Y la alegría es una herramienta, algo así como experimentar el carnaval toda la vida.

- En realidad lo que planteo es que la sociedad está carnavalizada, entonces es como que la fiesta es poderosa por momentos y después se contrae. El carnaval toda la vida no se puede sostener, pero sí el optimismo del trabajo. Vengo desde hace muchos años y para mí es una educación, más allá de que vengo hace más de 13 años lo interesante es lo que uno aprende, es lo interesante del concepto de taller. Un venezolano decía buscaba el carnaval en los pueblos donde no existe, para mí fue una frase muy importante, porque me gustaría encontrar ese espacio tapado, pintado, oculto o distinto de un pueblo.

- Un desafío.

- Exactamente. Después lo encontrás y es una especie de samborombón en el que uno debe elegir qué hacer.

-¿Se ha dado cuenta de la magnitud de su trabajo? Es una figura central dentro del movimiento. Un referente cultural.

-Hay que tener cuidado. Estoy en un retiro total, porque para mí lo interesante es permanecer. En los discos eso está claro, en mi carrera musical saqué 'Murga, vuelo brujo", "La Sopa de Solís" y "Pacha Momo" y quien quiera entender la búsqueda va a tener que escuchar esos discos. Uno debe buscar la manera de permanecer y al mismo tiempo no quedarme como un viejo. No me puedo quedar en ese carnaval que ya no existe más, el carnaval que se viene es el que van a llevar en el ánimo los pibes que están danzando en el país. Uno tiene que saber reciclar lo que sabe con lo que viene, sino queda como un viejo loco con un bonete y soñando con un carnaval que nunca va a venir.