sábado, 29 de agosto de 2020

2018 Coco Romero: “La murga es un espacio creativo del pueblo, el pueblo creativo que pinta, dibuja, lee, escribe, el pueblo que piensa”


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Coco Romero: “La murga es un espacio creativo del pueblo, el pueblo creativo que pinta, dibuja, lee, escribe, el pueblo que piensa”

Desde hace más de 30 años, para Coco Romero, investigador, músico, escritor y docente, el Carnaval es su principio rector. Sindicado como uno de los principales referentes al momento de hablar de la murga porteña, Coco viajó por el mundo con esos estandartes a cuestas y desde hace décadas difunde y coordina los talleres de murga del Centro Cultural Rojas (UBA). Su veta musical también dejó su impronta: en 1978 formó el mítico grupo La Fuente, que fusionaba folclore, murga y líricas contra la dictadura militar, y con el que fue telonero de Spinetta, llenó Obras y tocó en Racing. En abril subió con su cuarteto al escenario de los 109 años de Villa Adelina, su barrio, celebrados con música en vivo, actividades culturales, talleres, torta gigante, fuegos artificiales y mucho más.

“Soy un poco todo eso, me voy turnando, pero lo que más me gusta y disfruto es hacer música. Durante la dictadura formé un colectivo cultural con el que intentamos rescatar el Carnaval que había sido prohibido por los militares. Fue una lucha personal, de pibe había sido feliz en esos corsos y no podía concebir que a mis 20 años alguien pudiera prohibirlos.

“La murga es un espacio creativo del pueblo, el pueblo creativo que pinta, dibuja, lee, escribe; el pueblo que piensa. Claro que es un ámbito de protesta, pero no manejada, sino una protesta que fluye de las bases, de lo que la gente realmente piensa. Pero también es necesario divulgar valores, a nuestros talentos, como Atahualpa, Tuñón, a nuestros pintores.

“¿Qué atraviesa a todos los carnavales latinoamericanos?… la mitología dice que Momo es una deidad alegórica echada del Olimpo de los dioses por criticar. Eso aglutina a todas las murgas, pero además el Carnaval es un dispositivo de arte creativo donde aparecen la pintura, la plástica, la música, la danza, disciplinas que atraviesan con sus particularidades la identidad regional.

“Juan Bautista Alberdi escribió Canción para la Comparsa de Momo en 1835, Sarmiento viajó a Roma en 1850 para reunirse con el Papa y allí conoció el Carnaval que tanto lo entusiasmó. Él instauró el corso tal como lo conocemos hoy durante su presidencia de la Nación. Es decir, el Carnaval forma parte de nuestra esencia nacional. Un fenómeno de 120 años, que, paradójicamente, a muy poca gente le interesa estudiar. En Bolivia es Patrimonio de la Humanidad, y en Uruguay y Brasil son tremendas industrias culturales y turísticas, algo estamos haciendo mal en la Argentina.

Romero sabe de lo que habla. Escribió La murga porteña, Historia de un viaje colectivo; Talleres de murga del Rojas, el árbol genealógico; El Corsito (una publicación fundada y dirigida por él), Carnaval porteño, una historia en historieta (junto con Enrique Breccia), y Universo creativo del Carnaval, entre muchos otros títulos. También fue convocado este año por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro para presidir el jurado del último Carnaval de San Isidro, integrado además por Arturo Blas Bisogni y Aluminé Manteca Acosta, que convocó a unas 70.000 personas y a más de 3.000 artistas. Una propuesta de evaluación que permitió identificar las fortalezas y debilidades de los grupos locales, entregar dinero en efectivo a los ganadores y seguir apuntalando la profesionalización de cada uno de los elencos participantes.

“Me parece una excelente idea que San Isidro tienda un puente con los 25 colectivos culturales que participan del Carnaval. Se hizo una devolución muy detallada de los elencos que desfilaron en las dos jornadas [en Martínez y en Boulogne], en distintos aspectos, y ahora, como segundo paso, viene la organización de talleres creativos de capacitación…. Una de las cosas que más me llamó la atención fue la numerosa presencia de niños desfilando en las murgas. Eso es muy importante, la familia integrada alrededor del corso.

“Muchas de las personas que presenciaron el recital en Villa Adelina no conocían mis canciones, que no se escuchan en los medios, pero estuvieron muy atentas, disfrutaron e incluso varias se animaron a bailar. Es una forma de hacer gestión cultural para tener en cuenta, que no sólo piensa en lo marketing del espectáculo.

Coco es salteño. Nació en 1955 y su nombre completo es Gualberto Milagro Romero. De tatarabuelos de esa provincia y bisabuela bagualera, se crió en el barrio de Belgrano R. Con La Fuente editó tres discos y, además, tiene otros cinco como solista. En su último trabajo, Carta de Momo (2015), rescata poesías de Rubén Espiño, Roberto Santoro, Raimundo Rosales, Uki Tolosa y Jesús Pascual, entre otros, que reflejan los colores del Carnaval, pero también hablan de la vida, en un perceptible y ligero tono tanguero. Sonríe cuando dice que su llama musical sigue siempre viva y se pone serio cuando afirma que más que “pegar” un tema en las radios le interesa enterrar a fondo la pala en el campo de la cultura.

“Mi murga era Los Mareados de Belgrano R. Yo tenía doce años y ensayábamos en el terraplén de la estación. Fue la primera banda de música que vi tocar en vivo y me voló la cabeza. Empecé como bailarín raso, como siempre se empieza en una murga, de abajo. Me acuerdo que un año la murga no participó del Carnaval y entonces decidí salí con Los Pecosos de Chacharita. Como no era del barrio, cuando la policía me vio me llevó directo a la comisaría. Tenía 14 años y mi mamá tuvo que sacarme.

Coco empezó a investigar el carnaval porteño en 1978, dos años después de la derogación militar de los feriados. Buceó en documentos y registros, y se enfrascó en la historia de Los Funebreros de San Martín y Los Viciosos de Villa Martelli, que nunca dejaron de salir, ni aún en los peores momentos del gobierno de facto, para completar su primer trabajo de campo.

“La murga es un fenómeno de orillas, de los bordes de la ciudad… Hoy sé que tengo que colaborar con los más jóvenes. Soy de una generación de transición, puente, la que tuvo que cerrar las heridas. Si hasta no hace mucho la gente pensaba que Momo era una marca de espuma. Fue necesario restaurar y entender que hoy no alcanza con el choripán, la espuma y los escenarios. Nos debemos un replanteo estético, ampliar el horizonte, dotar de contenido con bandas de percusión, circo, titiriteros, teatro callejero, coros. La murga debe funcionar como un centro cultural, con un lugar específico, contención y apuesta al crecimiento. Se puede y debemos construir algo distinto, pero siempre con la colaboración del Estado, porque la gente sola no puede.

“No existe el Carnaval sólo para murgas. Debe convertirse en un juego dónde podés ver a todos en un mismo lugar, el juego social más amplio que existe en términos de diversidad cultural. Debemos enriquecerlo y, en ese sentido, abrirles la puerta a los niños es clave. El niño debe jugar al teatro, al disfraz…, insisto, debe jugar. Lograrlo es apostar en serio al futuro.

2020 RADIO GRAFICA link de un programa

1999 Explosión murguera Diario Popular






jueves, 27 de agosto de 2020

2001 Buenos Aires se sube a la carroza La Nación

LA NACION
CARNAVAL. Buenos Aires se sube a la carroza

En los últimos tres años se triplicó el número de corsos y comparsas en la ciudad, que desde hoy convocará a 109 agrupaciones y a diez mil murgueros; una guía con lo mejor de aqui y de allá9 de Febrero de 2001
Con bombos y platillos, a partir de esta noche y por cuatro fines de semana, el carnaval y sus agrupaciones vestirán de fiesta las calles de la ciudad. La noticia se parece más a una foto en sepia que a la realidad, pero aunque cueste creerlo, es verdad. Según las estadísticas de la Comisión de Carnaval de la Ciudad de Buenos Aires, el crecimiento de las murgas en los últimos cinco años es más que sugestivo. Basta decir que en 1998 hubo 12 corsos donde intervinieron 42 agrupaciones y 3.500 murgueros, y para cuando finalice el Carnaval 2001, estas cifras se habrán triplicado hasta trepar a los 9700 murgueros, repartidos en los 57 corsos de toda la Capital. No hace falta ser un genio para advertir el cambio.!!! "No existe una causa única para comprender este fenómeno artístico, cultural y social", señala Laura Chertkoff, murguera de Los Quitapenas y miembro de M.U.R.G.A.S. (Murgas Unidas Recuperando y Ganando Alegría Siempre), agrupación que integra la Comisión de Carnaval junto con el Gobierno de la Ciudad.

"La fecha histórica de esta fiesta comprendía los feriados del lunes y martes anteriores al Miércoles de Ceniza, cuarenta días antes de Pascua, pero en 1976 el gobierno militar decretó que era un espectáculo peligroso y lo prohibió. Desde entonces los corsos se replegaron a los clubes de barrio, las sociedades de fomento y, oficialmente, a un prolijo desfile en Avenida de Mayo", sigue Chertkoff.

Con el regreso de la democracia, Coco Romero se sacudió el polvo de las botas y puso en marcha los talleres de murga en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Sus mismos alumnos empezaron a dictar clases en los Centros Culturales Barriales y lentamente empezó a animarse la fiesta.

"Los primeros años fueron de un trabajo tímido, pero de a poco surgieron murgas como Pasión Quemera, Los Quitapenas y Gambeteando el Empedrado, que fueron creciendo hasta independizarse", apunta Romero, uno de los pioneros de esta historia.

En octubre de 1997 se sancionó la ordenanza 52.039 que declaró Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires a las agrupaciones artísticas de carnaval (murgas, comparsas, grupos humorísticos, de percusión, cuerdas de candombe y similares). Así se comprometió al gobierno a facilitar predios municipales como plazas, patios deportivos y centros culturales para realizar los ensayos o actuaciones durante todo el año, incluido un presupuesto para gastos y servicios, y creó la Comisión de Carnaval, que organiza los corsos desde 1998.

Históricamente vinculadas con las clases populares, la historia de las murgas se remonta a los años 40 y 50, cuando las primeras formaciones espontáneas se concentraron principalmente en La Boca, Almagro, Boedo y Palermo. "Había un modo de bailar específico de cada lugar. En la jerga murguera se dice que la gente bailaba Palermo o bailaba Boedo, según la forma de mover los hombros o la manera de resolver ciertos saltos", detalla Chertkoff.

A diferencia de entonces, ahora casi todos los barrios tienen murga propia, al punto tal que este año debutan Los Trastornados de Belgrano, distrito sin antecedentes en este tipo de festejos populares.

Si bien la mayor parte de las agrupaciones que intervienen son murgas, en los últimos años se incorporaron nuevos instrumentos y diferentes disciplinas. "El instrumento tradicional de la murga porteña es el bombo con platillo, pero ahora se sumaron otros tambores como el zurdo, los redoblantes o el repique, que a su vez influenciaron en la manera de desfilar y de bailar", explica Chertkoff.
Todo el año es carnaval

No alcanza con juntarse, dar un par de saltos y memorizar alguna canción de protesta. El trabajo de las comparsas se prepara durante meses antes de salir a la calle: los ensayos, las nuevas coreografías, las letras de las canciones, los apliques de lentejuela y los estandartes.

Es que hay una rutina que toda murga porteña debe cumplir y consta de un desfile de entrada, la función central con una glosa de presentación, varias canciones de neto corte crítico, un homenaje (un tema musical en tono más respetuoso y nostálgico) y la retirada. "Es cierto que las canciones de casi todas las murgas reflejan un aspecto crítico de la sociedad, ésa es la escencia, pero actualmente su espíritu está más vinculado a una liturgia murguera que al surgimiento espontáneo de la protesta. Es un festejo igualador en el que es lícito elevar una queja, pero se la recrea fundamentalmente como un ritual sin demasiadas connotaciones políticas", explica Romero.

El auge de estos últimos años también se alimentó con bandas como Los Piojos, La Mosca, Los Cadillacs, La Bersuit o los Redonditos de Ricota, que últimamente integraron murgas a sus shows y convocaron a un público murguero que, a su vez, se apropia de sus letras. Estas bandas están fuera del circuito de la murga tradicional, pero hicieron posible que hablar del género no resulte tan extraño.

De aquella primera época hoy todavía subsisten algunas agrupaciones legendarias como Los Viciosos del Abasto (1950) o Los Cometas de Boedo (1959), que con más de 150 integrantes son un clásico.

Como el feriado sigue sin reestablecerse, por ahora la fiesta se reparte en cuatro fines de semana. Pero vale la pena estar atentos, porque el personaje fantoche con levita de festejo eterno sigue al acecho, y escond e en sus bolsillos una pistola de agua.
Producción y textos Alejandro Rapetti y Verónica Pagés






2017 : COCO ROMERO HABLA DEL CARNAVAL EN GENERAL VILLEGAS

BANDERALÓ NOTICIAS: COCO ROMERO HABLA DEL CARNAVAL EN GENERAL VILLEGAS: General Villegas (24/2)- El lunes 27 Coco Romero visitará General Villegas para hablar de carnaval y presentar su libro. Será en la bibliote...

viernes, 24 de febrero de 2017


COCO ROMERO HABLA DEL CARNAVAL EN GENERAL VILLEGAS

General Villegas (24/2)- El lunes 27 Coco Romero visitará General Villegas para hablar de carnaval y presentar su libro. Será en la biblioteca pública, a partir de las 20 horas.
Por otra parte, el martes 28 dará un recital en el Museo Histórico presentando el disco Carta de Momo, con la participación de su banda y el coro de carnaval La Matraca, será a partir de las 19 horas. También se presentarán otras agrupaciones murgueras y Agárrate que Colea; y se hará la quema del Rey Momo.
Organiza la Comisión del Carnaval Villeguense con el auspicio de la Secretaría de Cultura y Educación.
COCO ROMERO
Gualberto Elio Milagro Romero
Músico, tallerista e investigador.
Nació el 12 de junio de 1955 en la provincia de Salta (Argentina).
Dicta seminarios, talleres y charlas. Recopila la historia y la tradición oral del carnaval del país.
Brinda asistencia técnica a distintos grupos carnavaleros de la Capital y del interior del país y del exterior.

2020 Jurado de Carnaval en San Isidro- Localidad de Boulogne


SAN ISIDRO
El carnaval llega a San IsidroEl domingo 23 de febrero, desde las 19:00, más de 15 murgas locales, 1.500 artistas y una multitud de vecinos, le pondrán música y color al clásico desfile por las calles de Boulogne.





SAN ISIDRO

Ritmo, baterías de instrumentos, baile y todo el color de la celebración popular por excelencia. Llega a San Isidro una nueva edición del Carnaval en Boulogne, que el domingo 23 de febrero reunirá en el centro de esta ciudad a dieciséis murgas y a más de 1500 artistas de todas las edades.

Una fiesta organizada y producida por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, desde las 19:00, para toda la familia, gratis, con talleres para los más chicos y una consigna central, llegar disfrazados.

“El Carnaval refleja el trabajo anual de las murgas que en peñas y centros culturales realizan una gran labor social y cultural al iniciar e interesar a los chicos en distintas disciplinas artísticas. Como todos los años será una fiesta muy alegre, en paz y para disfrutar en familia”, expresó el intendente de San Isidro, Gustavo Posse.

El desfile, como es costumbre, se iniciará en la Av. Rolón y Olazábal y, desde allí, recorrerá un trayecto de varias cuadras por el corsódromo que hasta pasada la medianoche palpitará al compás de los elencos provenientes de distintas localidades del municipio.

“Tendremos un desfile que nos volverá a sorprender por el progreso notable de los artistas, músicos y bailarines, y también por las respectivas puestas, vestimentas y coreografías de los distintos elencos, cada año más profesionales”, explicó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

En la pasarela, el colorido de las murgas, fuera de ellas dos opciones gratuitas, desde las 19:00, sin pausa y para los más chicos. Un taller de máscaras y un sector para salir de allí con el rostro maquillado a pura creatividad y brillo. Además, siempre con la consigna de llegar disfrazado, un sector ambientado especialmente para hacerte una selfie y subirla ahí mismo a las redes.

En tanto, desde las 20:00 y cada media hora, las murgas irán saliendo al ruedo. Ellas serán Los Purretes de San Isidro, Los Chiflados de Boulogne, Locos por el ritmo, Centro murga Los Fantoches de San Isidro, Caporales Amado Jesús, Centro murga Los Pioneros de Villa Adelina y Los Auténticos de Boulogne. También harán su pasada Los Desordenados de la Sauce, El banquito de Beccar, Centro murga Lloviendo estrellas, Los Auténticos soñadores, Los Soñadores de Beccar, Centro murga Fiesta de carnaval, Centro murga Los del mal del Sauce, Los Inmortales y Los Incomparables de Martínez.

Todas competirán por la III edición del Concurso Municipal de Murgas de San Isidro, que tendrá como jurado a tres especialistas, Coco Romero, Aluminé Manteca Acosta y Arturo Blas Bisogni, y entregará dinero en efectivo ($100.000, 50.000 y 30.000, del primero al tercero) para fomentar y apoyar la formación de los elencos, con miembros de 3 a 99 años. Los ganadores se darán a conocer el 27 de febrero por medio de las redes sociales oficiales.

Así, las murgas, que se preparan todo el año para esta fiesta, tendrán su gran cita en el corsódromo de Boulogne, que ofrece tribunas tubulares, pasarelas valladas, sanitarios, seguridad y otros servicios para que nada empañe la velada. Además, entre murga y murga, Comando Carnaval, un grupo de clows y acróbatas que animará con humor y destrezas circenses.

En síntesis, un desfile en el que cada elenco dará lo mejor de su espíritu carnavalesco, el mismo que el municipio decidió recuperar hace varios años, cuando esta fiesta había quedado reducida a un pequeñísimo círculo y al borde de la extinción. Y una noche extensa, de casi ocho horas, entre redoblantes y lentejuelas, plumas y patadas acrobáticas al viento, y también entre paraguas multicolores, cinturas girando, adrenalina y emociones.

CRONOGRAMA DEL DESFILE

20 hs. Los Purretes de San Isidro.

20.30 hs. Los Chiflados de Boulogne.

21 hs. Locos por el ritmo.

21.30 hs. Centro murga Los Fantoches de San Isidro.

22 hs. Caporales Amado Jesús.

22.30 hs. Centro murga Los Pioneros de Villa Adelina.

23 hs. Los Auténticos de Boulogne.

23.30 hs. Los Desordenados de la Sauce.

00 hs. El banquito de Beccar.

00.30 hs. Centro murga Lloviendo estrellas.

1 hs. Los Auténticos soñadores.

1.30 h. Los Soñadores de Beccar.

2 hs. Centro murga Fiesta de carnaval.

2.30 hs. Centro murga Los del mal del Sauce.

3 hs. Los Inmortales.

3. 30 hs. Los Incomparables de Martínez.

En caso de lluvia, el evento se llevará a cabo el lunes 24 de febrero.

1993 Tiempo de Mascarada INA










2014 FLADEM Congreso de Educadores


2005 Homenaje a Nariz Patrimonio Cultural CABA


2004 El Corsito Trabajo destacado Premio Teatro del Mundo


2002 El Corsito en La Matanza


2010 Vecinos por el 25 de Mayo Villa Urquiza Diploma


1999 Teatro del Mundo Nominación coreografía Los Indios estaban cabreros


1989 Diploma participación en el Tercer encuentro de Murgas LOS CABALLEROS DEL CAÑO


2006 LA MURGA COMO INSTRUMENTO DE INCLUSIÓN SOCIAL Cañuelas


2016 Mención Especial PREMIO NACIONAL JAVIER VILLAFAÑE


martes, 25 de agosto de 2020

2004 Por la militancia murguera. Diario Clarín


2010 El porvenir de Momo. opinión en rev. Caras y Caretas


1997 Las murgas buscan sus raíces en el asfalto El Cronista




2018 CARNAVAL TODA LA VIDA - Cap 1 - Historia de la murga y el carnaval




ETER TV
CARNAVAL TODA LA VIDA
Las murgas son una pasión, un espacio de encuentro y un reflejo de la sociedad.
Producción y realización:
Micaela Contreras, Candelaria Domínguez Cossio, Vera Ferrari, Ignacio Piquero, Lucia Rivero, Camila Smith y Valeria Vecchi.

CAPÍTULO UNO – HISTORIA DE LA MURGA Y EL CARNAVAL
La historia de la murga porteña en la voz de sus protagonistas. Coco Romero, historiador de murga, Mingo Romano de los Fantoches de Villa Urquiza y Graciela de Los Pitucos de Villa del Parque cuentan los orígenes de la murga y qué lxs hace murguerxs.

2020 Café Vinilo Beto Asurey Coco Romero

http://www.alternativateatral.com/obra70535-carnaval-de-vinilo-coco-romero-beto-asurey-trio

Carnaval de Vinilo / Coco Romero + Beto Asurey Trío
Coco Romero: Guitarra y voz
Beto Asurey: Voz y guitarra. Autor y compositor.
Diego Valdecantos: Guitarra y coros.
Ramiro Comes: Percusión y coros.
Invitado Alejandro González: Flauta traversa y armónica.
Coco Romero es músico, autor, escritor (de canciones y de libros), compositor, tallerista, docente e investigador del Carnaval. Gestor cultural. Asesor y Curador del CCR. Rojas (UBA).
Realizó talleres, espectáculos, performances, conferencias, ciclos y tertulias- desde 1988 hasta la actualidad. Hoy presenta un nuevo formato de show en sólo set acompañado únicamente con su guitarra haciendo canciones de su amplio repertorio.
Beto Asurey Trío hace música de la Ciudad de Buenos Aires, fusionando ritmos y armonías del tango, la milonga, el candombe, la murga de esta y la otra orilla, cómo también músicas hermanas como el vals peruano, el joropo venezolano y otros ritmos que nos pertenecen y a los que pertenecemos.

2020 La murga y el Carnaval porteño RADIO GRAFICA



https://ar.radiocut.fm/audiocut/murga-y-carnaval-porteno-coco-romero-en-medio-cupon/

La murga y el carnaval porteño | Coco Romero en Medio Cupón

25 de febrero, 2020 13:50
El artista, músico y murguero Coco Romero en conversación con Mario Sadras en Medio Cupón, un recorrido por la recuperación de los carnavales porteños

2020 Corso de Los Pegotes



El referente murguero Coco Romero se presentará gratis en el carnaval de Los Pegotes de Florida


Será el sábado por la noche, en el primer día del Corso Pegote, que también estará el domingo 9 de febrero.
Este fin de semana se vive a puro ritmo murguero en Vicente López, ya que este sábado 8 de febrero se presentará el referente de esta música popular Coco Romero, con un recital gratuito y al aire libre, en los festejos del carnaval de Los Pegotes de Florida.

A las 22 horas, Romero estará tocando todo su repertorio de clásicos de la murga, en el marco de un evento que se realizará en Av. San Martín 2400, y que además tendrá desde las 19 horas otras bandas y corsos invitados, parrilla, guerra de espuma y distintas propuestas para toda la familia.

El músico, autor, tallerista e investigador, reconocido en el ambiente murguero repasará lo mejor de la música de sus ocho discos grabados: “La Fuente” (1981), “El Grito Primal” (1983), “La Pasión Según San Juan” (1983), “Murga, vuelo brujo” (1994), “La Sopa de Solís” (1999), “Pacha- Momo” (2004), “Los caminos del Gallo Pinto” de Javier Villafañe (2008) y “Carta de Momo” (2016).


Coco Romero es Asesor y Curador del área Culturas Populares y Urbanas en el Centro Cultural Rojas (UBA). Creo y dirigió durante veinte años, entre 1995 y 2005, “El Corsito”, publicación de divulgación y consulta sobre el Carnaval.

Además, escribió tres libros: La murga porteña. Historia de un viaje colectivo (Editorial CICCUS), El árbol genealógico (EUDEBA) y El Universo creativo del Carnaval (Ediciones Rojas- EUDEBA).

El encuentro, en caso de lluvia, será suspendido.

2020 “El carnaval corta con las prohibiciones y nos muestra que todos somos iguales”


Coco Romero: “El carnaval corta con las prohibiciones y nos muestra que todos somos iguales”


El vecino de San Isidro, investigador y estudioso del carnaval, habló con el programa de QUE PASA y dejó varias definiciones sobre la fiesta que días atrás se celebró en distintos puntos de la región y de todo el país.
Por quepasa web
28 febrero, 2020

Coco Romero es uno de los referentes más importantes cuando toca hablar del carnaval, no sólo como hecho festivo, sino también como fenómeno social y cultural. Tras haber finalizado las celebraciones en el barrio, el vecino de San Isidro dejó algunas consideraciones sobre la historia, los estilos, y la importancia de la esencia de estos festejos.

“El carnaval habla de cortar con las prohibiciones, de que somos todos iguales y es una buena práctica de conducta social: para el poderoso y para el que no tiene poder, porque nos pone a todos en un marco de igualdad”, define Romero, en una entrevista con el programa de QUE PASA por FM Fénix.

En ese sentido, sostiene que el carnaval “es un espacio donde confluyen distintas expresiones artísticas y eso compone una educación no formal muy necesaria en este momento actual de la Argentina. Así aparece una manera de armar un discurso que no lo da la educación formal. En definitiva, lo que necesitamos es que los pibes lean, escriban, conozcan un instrumento.”

“SI EL ARTE ABRAZA ESTA ETAPA DEL CARNAVAL EN LA ARGENTINA PUEDE DAR BUENOS PASOS HACIA ADELANTE”

Además, para Romero, “es importante recuperar la palabra en el carnaval, para volver a ponerle la impronta de la metáfora, hay muchas cosas para decir y es una forma de expresión más allá de lo musical o de la danza, tiene que ver con el peticionar, con decir ‘acá estoy’ y con entender que atraviesa las clases sociales dentro de una comunidad”.

“Hay temas actuales que las murgas traen a los festejos. Por ejemplo, de Villa Adelina que aparecieron con un cartel que decía ‘Recuperamos el Golf’ u otra con una temática sobre el cáncer de mama. Eso mismo, puede ser una copla, un recitado, una canción, con una tormenta de ideas sobre qué le pasa a cada uno con esas situaciones. Nos estamos perdiendo el corazón de la murga”, afirma.

Por otra parte, opinó sobre las reacciones adversas ante el carnaval: “Es lo más natural del mundo, pero en la medida que provoquen algo en la sociedad mediante algo bello: Si uno escucha algo bien cantado y bien afinado, se va la crítica hacia otro lado. El arte es el gran elemento que puede generar que el carnaval sea respetado, y si el arte abraza esta etapa del carnaval en la Argentina puede dar buenos pasos hacia adelante“.

En relación a sus proyectos, Romero comenzó la búsqueda de poder articular el contenido de lo que es el desarrollo del carnaval en San Isidro, desde el testimonio de distintos actores sociales. “Hay elementos de distinto origen, y me parece importante complementarlos. Hay memoria colectiva, y es necesario que los integrantes de las murgas del barrio conozcan lo que pasó en su tierra, porque las banderas que hoy levantamos resignifican las que vienen levantándose desde hace decenas de años”.

“Hay que cuidar el carnaval, porque es una fiesta que tiene mucha profundidad, si uno se pone a pensar que alguien allí tiene un espacio que no tiene en la vida real y se genera un tiempo para estar presente. En una sociedad que balbucea la idea de integración, tenemos que buscarla. El carnaval perfectamente lo puede hacer desde el arte”.
Un poco de historia

“El carnaval es algo que viene con la conquista, y precede la construcción propia de la Argentina. El rey le impone a Vertíz que en la colonia aparezca el carnaval, desde 1771 en adelante el carnaval está presente. Es hijo del cristianismo, que lo que no pudo conquistar y hacer desaparecer, tuvo que integrar”, explica Romero y cuanta que sus orígenes vienen “de la Alta Edad Media, allá por el siglo X”.

Pese a tener un origen vinculado al cristianismo, “en el carnaval conviven rituales paganos de antiquísimo tiempo, ya que por ejemplo Momo es una deidad del Olimpo de los dioses griegos, y hace referencia a la crítica de la sociedad, algo que hoy es un elemento primordial de la celebración, es algo muy profundo”.

En el Río de la Plata, la característica es murga esencialmente. “La murga es garitana, viene de Cádiz, un poblado al sur de España, en la Andalucía Baja. Es un pueblo muy especial, que tiene 3000 años, de allí salió el segundo viaje de Colón a América, y desde allí llegaron los teatreros y gente con afinidad artística que luego se asentó en esta zona”.

“Hay tantos tipos de carnaval como territorios en nuestro país, pero también hay un carnaval del exilio y de los afectos, donde cada uno lleva impregnado su propia vivencia de la celebración y la traslada a lo largo y a lo ancho de la Argentina. De esta manera, en la actualidad, hay indios de Salta que fueron a buscar trabajo a Comodoro Rivadavia, y que llevan con ellos su carnaval típico”, cierra.

MIRÁ LA ENTREVISTA COMPLETA ACÁ:https://www.quepasaweb.com.ar/entrevista-coco-romero-carnaval-que-pasa/

2020 Carnaval en el Rojas Coco Romero en estado murga.

2019 Radio Nacional


HISTORIADOR DEL CARNAVAL
Coco Romero: “La murga es un fenómeno que creció de manera silvestre”
05/03/2019
  Dulces y Amargos recibió a Coco Romero,  músico e historiador de la murga quien narró los orígenes de esta en la ciudad española de Cadiz, los aportes del tango prostibulario, las formaciones afro de baile y percusión, y el circo criollo, que le dieron fisonomía a la variante porteña.  Sus elementos clave: el estandarte, la vestimenta, vivacidad y expresividad en el baile y coreografía.

2009 Lo que el Carnaval necesita es músculo, hacer ejercicio Pag 12


SÁBADO, 7 DE FEBRERO DE 2009
COCO ROMERO, ANTE EL COMIENZO DEL CARNAVAL 2009
“Lo que el Carnaval necesita es músculo, hacer ejercicio”
Como referente ineludible del festejo del Rey Momo, Romero apunta que el crecimiento de las murgas es el principal sostén de la fiesta y que queda mucho camino por recorrer para resolver las contradicciones y la falta de una proyección federal.
Por Andrés Valenzuela
Esta noche los bombos pasarán del ensayo a la función. Primero uno, luego otro. Así, en 29 corsos, zurdos y redoblantes, silbatos y platillos marcarán los tiempos de saltos, patadas y flameos para recibir al Rey Momo en su habitual fiesta de espuma, papel picado y lucecitas de colores. Hoy empieza el Carnaval en Buenos Aires, con la propuesta de salpicar y ser salpicado hasta el 1º de marzo.

Si de hablar de Carnaval porteño se trata, Coco Romero es un referente imposible de gambetear. Lleva una punta de años trabajando en el tema: más de 30. De ésos, 21 fueron desde el Centro Cultural Ricardo Rojas, donde dirige el Area de Circo, Murga y Carnaval de la que salieron varias agrupaciones, la más emblemática de ellas, Los Quitapenas. Si hasta escribió un libro, Murga porteña: historia de un viaje colectivo, y edita la revista de investigación Corsito. Nadie como él para analizar la situación del Carnaval en esta costa del Río de la Plata.

Carnaval que pasó de tener 40 corsos el año pasado a 29 (ver recuadro), aunque justo es decir que se sumaron centros culturales para otras actividades relacionadas, entre ellos el Rojas. Un festejo por el que desfilarán, según cifras oficiales, alrededor de 17.000 artistas populares en 105 murgas “y miles de instrumentos de percusión” y que, según Romero, “expresa las contradicciones de la democracia al mantener vigente una prohibición de la dictadura” (el decreto-ley 21.329 de 1976 con el que se eliminó del calendario los feriados de Carnaval).

Romero llama a articular los carnavales del país y a convertir la fiesta popular en auténtica política de Estado “porque la alegría del pueblo, el optimismo, es una herramienta de cambio. Jauretche lo decía: sin optimismo no pasa nada”. La cultura como herramienta transformadora. Viendo los números, es indiscutible que el fenómeno murguero experimenta un crecimiento sostenido. “Cuando empezamos, había diez murgas en toda la ciudad”, cuenta Romero. A partir de esta noche, serán 105 las que recorran las calles porteñas, sin contar las decenas que caminan y saltan empedrados y asfaltos del conurbano en cada partido bonaerense.

–Muchos críticos señalan que, pese a la mayor cantidad de murgas, cada vez menos gente va al Carnaval.

–Es que hay que difundirlo. Y además, faltan condimentos. ¿Cómo puede ser que no vaya disfrazada la gente? Si el que organiza el corso no hace una convocatoria formal, no interactúa con la gente, no sirve. Nosotros desde el Rojas lo hacemos. ¿En qué se gasta la guita en un corso? En vallas, baños químicos, la iluminación y el sonido. Los murgueros trabajan prácticamente gratis, porque la plata se te va en la movilidad y un sandwich para la noche. Goethe decía que el Carnaval es una fiesta que el pueblo se regala para sí. Es el teatro del pueblo, pero si tenés un problema con el pueblo ya es otro tema.

–También se suele criticar el Carnaval porteño comparándolo con el de Río de Janeiro, el montevideano, incluso el de Gualeguaychú.

–Es que la fiesta necesita un músculo. El Carnaval necesita ejercicio. Esa crítica ignora los orígenes y la historia del Carnaval porteño. En todos los países nombrados no sólo hay un pueblo que celebra, sino en todos los estamentos una producción cultural que abarca libros, discos y la misma producción del evento. Es toda una gimnasia la que permite la construcción de eso. Pero si vos tenés una fiesta prohibida, sólo un día de asueto en la ciudad y en el resto del país eso no corre, tampoco hay circulación entre los distintos carnavales del país y hablás con un tipo de Cultura y se dedican a la cultura-espectáculo...

–¿A qué llama “cultura-espectáculo”?

–A juntar dos o tres murguitas, un artista conocido y llenar con 50.000 personas. Eso no es Carnaval. El Carnaval es la articulación de la gente, que participa, cada estamento propone cosas. Es más horizontal. Quizás por eso es la fiesta con más prohibiciones de la historia, la que está presidida por una deidad expulsada del Olimpo por criticar. Esa simbología me parece sumamente interesante. Ahora, con la cantidad de expresiones artísticas que hay en este país, ¿cómo no va a haber una fiesta imponente? ¿Quién lo prohíbe? La propia dinámica. ¡Convoquemos a la gente!

Entonces Romero se frena un instante, toma aire y se ocupa de marcar algunos problemas del propio festejo carnavalero. “Acá hay que señalar las contradicciones, yo he ido a algunos corsos a los que no volvería. En contados corsos se ven disfraces, no hablemos ya de los enmascarados, el baile natural, actividades para la gente mayor, muestras, cine, todo lo relacionado con el festejo, como sucede en otros países”, descarga. La solución, asegura, está en analizar “las gramáticas” de los carnavales más convocantes para ver qué herramientas pueden aplicarse a la experiencia porteña y potenciarla sin perder sus rasgos característicos.

–¿Qué podría hacer el gobierno porteño para fomentar el Carnaval?

–En primer lugar hay un tema de presupuesto, que es delicado en una sociedad con una coyuntura híper complicada. Pero un corso debería ser un lugar adonde la gente le atraiga ir. Esto es: buena iluminación, sonido y una calle vestida de fiesta. Se está trabajando, están la Comisión del Carnaval, las murgas, se abrieron talleres. Están trabajando para encontrarle la vuelta, pero el Carnaval no nos pertenece, es una fiesta de todo el mundo y hay lugares donde se hicieron cosas interesantes que habría que mirar. Si el Carnaval se sostuvo todos estos años fue por el gran esfuerzo de las murgas.

–¿Y a nivel nacional?

–Ahí ya es más complejo, porque cada región se retrotrae para sí. Gualeguaychú se propone como el Carnaval del país, mientras Corrientes también tiene un Carnaval muy importante. Pero como el otro está más cerca de un centro urbano importante eso le juega a favor. También está la gran cosa del noroeste, con toda la región andina con un poder carnavalero muy fuerte. Visto así, la dimensión territorial de Argentina que parece una condena, también es una virtud, porque hay pocos países con esa variedad cultural: Litoral, Norte y Buenos Aires. Hay una cuarta región que es la de los exilios, todos los que fueron expulsados de su tierra y siguen reproduciendo su Carnaval en otro punto del país. Uno va a Comodoro Rivadavia y se encuentra una comparsa de indios salteños. O murgueros a los que el bombo se los lleva el viento. Hay que articularlos. Tímidamente alguien de turismo pone algo en Internet, pero sin una mirada cultural. Además, ninguna autoridad política hasta ahora ha derogado el decreto de la dictadura.

A lo largo de la charla, Romero vuelve a un recuerdo de su infancia, los corsos de mediados de los años ’60 a los que su tío lo llevaba. “Ese clima festivo es lo que me permitió, 40 años más tarde, seguir peleando por el Carnaval –cuenta–, pero para la sociedad de los adultos ése era un conflicto y un corso que se caía a pedazos, para ellos no tenía ningún valor. Pero para el niño era una patria.” El futuro del Carnaval, pues, parece estar en los niños. “Si a un chico se le niega esa posibilidad del teatro, la máscara, el juego, la poesía, el canto, el baile, la fiesta... prefiero mil carnavales a un Halloween.” El espíritu festivo, agrega Romero, “está metido desde siempre en las entrañas de la gente”.

Romero sugiere entonces ver el Carnaval con ojos de niño: “Hay que pensar en un espacio espiritual de alegría. Cuando uno crece reproduce ese espacio de la patria del niño, de la fiesta. Sueño con que todos los niños que vengan al corso vivan eso y que les quede”. Es que para él, “el tipo de 30 ya está quemado, jamás movió una pata y no la va a mover, quizás lo viva como una añoranza y diga ‘¡qué boludo que no sé bailar!’, y es una boludez, pero bueno, la sociedad quema a la gente”.

2014 La identidad del Carnaval Opinión TIEMPO ARGENTINO


2014 Esto no se modifica sólo con bombos Pág 12

SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2014
CULTURA › COCO ROMERO ANALIZA EL ESTADO DE LOS CARNAVALES PORTEÑOS, QUE COMIENZAN HOY
“Esto no se modifica sólo con bombos”

Este investigador, músico, educador y militante del Carnaval afirma que para que la fiesta sea realmente popular no puede ser solamente de las murgas y asegura que los niños tienen que encontrar en este festejo su posibilidad de jugar.
Por Andrés Valenzuela


Coco Romero es sinónimo de Carnaval porteño. Investigador del sector desde hace más de veinticinco años, coordina los talleres de murga del Centro Cultural Rojas, formó a buena parte de los principales directores murgueros de Buenos Aires y fue un militante en pos de la restauración de los feriados eliminados por la última dictadura militar y restablecidos unos años atrás por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Escribió, entre otros libros, La murga porteña (historia de un viaje colectivo), que Ciccus reeditó recientemente. A la hora de analizar el reinado del dios Momo, que comienza esta noche, Romero es voz autorizada, crítica y apasionada.

Romero historizó el género cuando a nadie le interesaba. Se metió en tema en 1978, dos años después de la derogación militar de los feriados, y descubrió que los vecinos de su barrio no sabían nada. Entonces empezó a rastrear documentos y testimonios, se metió con Los Funebreros de San Martín y el Profe Chicho le narró la épica que en cada agrupación y centro con bombos, redoblantes y levitas transmiten los veteranos a los chiquilines. Su primer trabajo de campo fue con Los Funebreros y con Los Viciosos de Villa Martelli. “Eran murgas de provincia porque la murga es un fenómeno de orillas –explica—. Si uno dibuja el mapa de esta ciudad, los bastiones más fuertes están en los bordes.”

¿Murga en época militar? Así es, asegura Romero. “Hay una especie de ficción que en algún momento se generó, pero en realidad las murgas de provincia jamás dejaron de salir, las de Capital les deben a las del conurbano el aguante. Acá no salían porque había represión, pero las de provincia entraban igual porque tenían otro tipo de resistencia cultural”, destaca uno de los puntos que aborda su libro.

–Igual supuso una victoria la recuperación de los feriados, ¿o no?

–En lo personal, para mí se terminó una época. Imaginate, los milicos los sacaron y yo empecé a romper con esto. La lucha en ese terreno para mí fue muy compleja y desde la acción. Escribí, hice videos, fundé murgas, formé cantidad de gente. Saqué El Corsito, los libros, cuatro discos absolutamente conceptuales. Traté de producir denodadamente porque era la única manera de hacer piso en esa situación. Entonces terminó una época. Ahora me toca otra función, que es colaborar con los jóvenes, que tienen que ponerse adelante. La mía es una generación puente. Vivimos algo y nos tocó restaurar una cantidad de heridas.

–¿Cómo ve la situación actual del Carnaval porteño?

–Está interesante en término de participación social y variedad. Porque hay murgas ligadas a distintos estamentos: la diversión, la educación, lo social o lo artístico. Es decir, pero toda la organización del Carnaval no lo completa.

–¿Cómo no lo completa?

–Restaurar el feriado en términos corporales y reales de esta sociedad es un trabajo muy largo. No sólo está lo simbólico de tres generaciones y media que no sabían de qué se trataba, sino que en otras ciudades y países en esos treinta o cuarenta años el Carnaval avanzó muchísimo, se volvió una industria cultural, que incluso se ve en la exportación de estéticas determinadas. Hay grupos de rock de acá que han tomado lo afrobrasileño, y eso es industria cultural de un país, que se generó, se soporta, y que uno compra. ¿En qué consiste este comprar? En que te traen una murga uruguaya acá, o que San Luis contrata a una scola de samba de Brasil, y un partido de la costa te trae a los de Entre Ríos. Porque se acude a lo ya instituido y que tiene montado un dispositivo.

–Esos Carnavales también ganaron una estima en la clase media que el porteño no. Suele escucharse cierto desdén o incluso la frase “no son como los de...” mencionando alguno de los más comerciales.

–Sí, pero si son comerciales es porque se han desarrollado. Si las murgas nuestras cantan mal, dame cincuenta años de concursos y las murgas van a cantar bien. Yo vi muchos Carnavales y muchos llegaron a un grado de de-sarrollo por cosas que no sé si interesa a la idiosincrasia del murguero y los Carnavaleros. Todo esto que “se compra” tiene una estructura de concursos y estímulos detrás. No es la cultura barrial que dice “somos los mejores”. No, hay mucho dinero para el de-sarrollo de esa idea. El nuestro es un cuerpo social maltratado, con un fenómeno de cultura casi olvidado por cuarenta años. Cuando empecé, la gente no sabía qué era una comparsa o una murga y Momo era una marca de espuma. Restaurar eso compete a muchos estamentos sociales.

–¿Desde la función pública qué haría falta?

–Creo que ahora hay una plataforma donde hay muchísimos jóvenes, pero tiene que haber cuadros en el campo de la cultura que sepan del tema. Porque cuando llega el Carnaval aparece todo a último momento. Nada de lo hecho en mis talleres hubiera sido posible sin el Rojas. El Corsito tampoco. Pero el Rojas apostó y de ahí salieron los dirigentes más interesantes de Carnaval de la nueva generación. Por ejemplo, la gente de Los Calandracas y Los Descontrolados de Barracas. Si vos ves su trayectoria, ¡llevan muchísimos años de trabajo! Ese mismo trabajo hay que hacerlo con todo el dispositivo que rodea a la murga. Si en la Ciudad gastás a veces más en infraestructura que en los propios grupos, queda una cosa medio rara. Que está bien, pero creció como pudo. Hay iniciativas interesantes, como la tecnicatura en la Universidad de General Sarmiento, pero falta.

–¿Adónde hay que apuntar?

–Hay que aprovechar el valor creativo de los jóvenes que están en los grupos. Si no encuentran el lugar para volar en la murga, van a volar a otras expresiones. Cuando tenés un colectivo poderoso y organizado como Los Descontrolados, los contenés, pero no todos los grupos tienen esa organicidad. Ellos sí hacen pie porque tienen un lugar, gente pensando, una estructura, y la gente llega y se transforma por la experiencia. Para mí, la murga es como un centro cultural, y para que funcione tiene que tener un lugar, una contención real y una respuesta al crecimiento.

–Cierto desconocimiento persiste: no se conoce el esfuerzo ni el trabajo de meses. Hay quejas por ensayos en plazas o por los cortes de calle cuando empiezan los corsos.

–Está la cultura propia de la urbanidad y hay un clima de saturación, entonces está medio complicado. También hay una gran cantidad de murgas y poco espacio. Hay una tensión ahí que hay que solucionar, porque si no, no podés mantener el fenómeno. Esto se mantiene si hay un enamoramiento con el tema. Si vos tenés una búsqueda y el entorno lo ve como real, hay un apoyo implícito. Eso es lo que hace crecer la cuestión. Si la gente sabe que en tal corso hay algo lindo, la gente va. Ese es un trabajo de todos, murgueros y organizadores.

–¿Cuántos murgueros hay hoy?

–Muchos, pero es muy difícil calcularlo. Hay 100 murgas “oficiales” y 200 alternativas. Un bloque muy fuerte de grupos independientes. En Capital Federal existe un presupuesto para las murgas que entran al circuito. Pero por ahí tenés una murga en Vicente López y no puede entrar a Capital. Con Carnavales parcelados es muy difícil. Algo que no circula no va a funcionar. Es agua estancada y esto tiene que ser un río, tiene que fluir.

–¿Qué otras cuentas pendientes tiene el Carnaval porteño?

–Tengo la utopía de que hay que darles espacio a los niños. El niño debe jugar al teatro, al disfraz... debe jugar. El Carnaval es máscara y disfraz, no murga nada más. Es el combo. La generación de 35 años que no movió el pie, no lo va a mover, porque el cuerpo se olvidó y está todo en la cabeza. Si funciona la cabeza y no el corazón, olvidate. En el juego tenés que aflojar el bocho, y el Carnaval es básicamente un juego donde vas a ver a todos en el mismo lugar. La fiesta es el Carnaval y hay que darles espacio a todos. El Carnaval es lo menos corporativo del mundo. No existe en ningún lugar del planeta un Carnaval sólo para murgas. Hay que generar diversidad, si es el juego social más amplio que existe en términos de diversidad cultural. Si se abre la puerta a otras expresiones, se enriquecería la cosa. Si se abre la puerta a los niños, sería apostar al futuro. Si no, se va a tardar mucho más. Porque esto no se modifica solamente con bombos.

2017 Cuando la murga viene llegando desde las orillas de la gran ciudad