lunes, 20 de noviembre de 2017

PACHA MOMO en Soptify BANDERÍN SENTIMENTAL


PACHA MOMO en Spotify
https://open.spotify.com/artist/48LYJcW089nuNr9FZriLVv
BANDERÍN SENTIMENTAL
Raimundo Rosales- Coco Romero
Tengo un brillito en el alma / seductor y compadrito/ y dos brazos en las alas / que te abrazan de a poquito/ tengo un secreto en la danza /y un piropo en vez de un grito.
Tengo pintado de rojo/ un corazón milagrero/ y el borrador de tus ojos/ para espiar lo que quiero,
tengo un amor misterioso/ sueño de todo murguero.
Y tengo la ilusión de ser un bailarín, / pero soy un banderín en tu solapa, / banderín sentimental, satén, percal/ bailando entre las latas, / banderín sentimental, / murguero de tal/ que te busca y te atrapa.
Tengo un andar elegante/ que destaca el movimiento/ y unos flecos ondulantes/ que reflejan lo que siento, / ando flotando en el aire/ al compás que marca el viento.

Tengo tierra de tu calle/ que olvidé en mi piel de tela, / un beso en el maquillaje/ y un lunar de lentejuela, / tengo un remiendo en el traje/ y un sueño sin media suela.

miércoles, 25 de octubre de 2017

1994. Nueva versión del tema "Donde fueron los murgueros" Coco Romero

Murga Vuelo Brujo en Spotify
Donde fueron los murgueros Coco Romero
Dos camiones con baranda/ los trajes con lentejuelas, / Dos camiones con baranda/ y palmeras como techo./ Reunión en el terraplén/ con estrellas en el suelo/ Y una sola lamparita/ cuando se apagaba el sol./ Eo eo eo eo donde fueron los murgueros / Eo eo eo eo donde fueron a parar./ Y como un tiempo que pasó/ y la alegría que quedó colgada en un ropero/ Ensayos en Colegiales/ Saavedra o Belgrano “R”/ Tardes en la Valenciana/ y la creación popular./ Se termina el mes de enero/ meta bombo y meta baile/ Casi lista la barriada/ para darle la mano al rey Momo./ La cita era a la tarde/ al lado del camión/ murgueros y directores/ los niños y algunas pibas./ Eo eo eo eo que se suban los murgueros( Eo eo eo eo que el camión ya va a zarpar./ Antes de la hora del corso/ el paseo por los barrios / Regalando una canción/ danzando en alguna esquina./ Duendes de la fantasía/ estandarte plato y bombo7 Zapatillas y levita/ y el paso sentimental./ Adiós, adiós se va el murgón con pena en el corazón./ Y ahora querido rey Momo para no olvidarnos de tu carnaval/ Saltaremos, bailaremos al compás del bombo hasta desmayar./ Señora, señor, no se ponga triste, alguna murga volverá./ Será cuestión de comenzar/ que cada uno eche a volar/ De nuevo su alegría/ y compartir y derramar/ Un vaso de alegría/ y descolgar y contagiar/ Un poco de alegría.

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domingo, 22 de octubre de 2017

1993 YO LO VI

Grupo "Yo lo vi" en octubre del año 1993, el escenario del Auditorio ATE Capital






1994 A un fenómeno (Canción homenaje a Nariz) Jorge Mancini- Coco Romero

En la foto Eduardo Pérez (Nariz) y Jorge Mancini (Guigue). Maximiliano Vernazza Fotografia. Foto del video documental Nariz, el murguero 1998 dirigido por Gustavo Marangoni.

Murga Vuelo Brujo en Spotify
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A un fenómeno (Canción homenaje a Nariz) 
Jorge Mancini- Coco Romero
Fue una noche de verano/ mientras la murga ensayaba/ viniste a ver qué pasaba/ como todo ser humano. / Un vendaje había en tu mano/ por culpa de unas cañitas/ recuerdo que enseguidita/ dijiste entusiasmado. / En la murga los Chiflados/ yo salgo hasta de varita. / Tan sólo pasó una noche/ y ya en la murga cantabas/ y yo que te acompañaba/ me reía a troche y moche/ de tu risa hacías derroche/ por ser un tipo feliz/ es por eso que a raíz/ de tu gracia y picardía/ toda la gente decía/ que bien que canta Nariz.
Creo que empezó la cosa/ con aquella Cafetera / Que cantando a tu manera/ después hiciste famosa/ y aquellas noches gloriosas/ de Cachimayo y Liniers/
son recuerdos de un ayer/ vividos alegremente/ y que lamentablemente/ ya nunca podrán volver.
Al poco tiempo después/ en Almagro y el Abasto/ Tu fenómeno Yatasto/ se cantó más de una vez/ y ese lino dos con diez/ para el coro era un pretexto/
vos con tu gracia y tus gestos / llenabas los escenarios/ eras algo extraordinario/ y lo que es más muy honesto.
El tiempo pasó al galope/ y me alegraste un día/ porque una crítica mía/ en tu voz hizo capote/ era la Fabiana López/ esa piba de la villa/ y que vos de maravillas/ cantabas como ninguno/ si eras el número uno/ en la recta y en la milla.
Bueno mi querido amigo/ estos recuerdos que traje/ son el humilde homenaje/ a lo que fuiste conmigo/ y es por eso que te digo/ a vos que sos de renombre/ esperando no te asombres/ con estos versos sinceros / para Nariz el murguero/ y Eduardo Pérez el hombre

domingo, 15 de octubre de 2017

Murga (A los Funebreros de San Martín)

Murga Vuelo Brujo en Spotify
Murga (A los Funebreros de San Martín)
Diana Bellessi - Coco Romero
Oreja apoyada en tierra / palpitar del parche en la planta del pie.
Destello, resuello rozando el / estandarte, el terciopelo.
Palpitar del parche sagrado / músculo, tendón, torsión del hueso.
Aleteo de diablos, mariposas en el pecho al frente / palpitar de tetas tatuadas/ por el mar potente de lentejuela.
Terror del golpe que invade el hueso, terror del golpe que invade el hueso.
Golpeando el vientre del bombista truena,/ entra al centro de la tierra,/ contorsión de las piernas, como llamas en el aire.
Atrás que el aire quema/ de terror sagrado atrás.
Las mascota avanzan con su gesto de gracia/ por la calle cercada, / expulsión del otro encerrado en mí/ cara y contra cara, agita el funebrero su ataúd.
El murguero entrelazado a la danza del bailarín mayor.
Terror del golpe que invade el hueso, / terror del golpe que invade el hueso.
Sobre las cabezas las pelucas, / el cuerpo entero una máscara y sólo atrás/ las muchachas, pies, hombros, caderas,/ derramar del brillo en millones de lentejuelas.
Satén, tafeta la espalda tensa, desnuda caras altivas y violentas
cierran el cortejo / abren el cortejo al pueblo entero.
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miércoles, 11 de octubre de 2017

Murga Vuelo Brujo en Spotify

Murga Vuelo Brujo en Spotify
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Coco Romero y el centro murga “Yo lo vi”
1. Llego el murgón: anónimo – Coco Romero
2. Burla jocunda: Ada Chadrés - Coco Romero
3. Aquellas murgas: Héctor Negro - Coco Romero
4. Murga (A los Funebreros de San Martín): Diana Bellessi - Coco Romero
5. Vuelo brujo: Lucio Griffoi – Coco Romero
6. Sobre la hora: Alberto Asurey
7. Ni tan ni tan (Homenaje): Tato Serrano – Coco Romero
8. Soñando: Diana Bellessi – Coco Romero
9. Pincelada murguera: Ada Chadrés- Coco Romero
10. A un fenómeno: Jorge Mancini – Coco Romero
11. Agrupación Humorística La Tristeza (Presentación): Maruki – Coco Romero
12. Donde fueron los murgueros: Coco Romero
Músicos:
Julito Locatelli: Acordeón
Pablo Mosteirin: Saxo tenor y flauta
Roberto Monito Viera: Percusión y batería
Pablo Vlacich: Bajo
Tato Serrano: Bombo con platillo
Hugo Romero: Arreglos y dirección musical
Coco Milagro Romero: Guitarra y voz

Músicos invitados:
Susana Ratcliff: Bandoneón
Zeta Yeyati: Saxo
Fernando Diéguez: Cello
Hugo Romero: Guitarra coros
Alejandra Csarny, Uki Tolosa y Andi Grimsditch: Coros

domingo, 3 de septiembre de 2017

martes, 27 de junio de 2017

NUEVO LIBRO DE MURGA E INCLUSIÓN

NUEVO LIBRO
FORMAR CON MURGA PARA LA INCLUSIÓN
http://www.otredades.org/semilleromurguero/
Semillero murguero; formar con murga para la inclusión / Carlos Iglesias -Asociación Civil Rumbo Sur, ISBN 987-987-46070-5-8-1. Música Popular Urbana. / Título. CDD 372.873


jueves, 1 de junio de 2017

1993 Coco Romero lleva la tradición de la murga porteña a ATE LA MAGA


Sección de Música de la revista La Maga, miércoles 13 de octubre 1993.
“Poetas y murgueros”, los viernes de octubre
Coco Romero lleva la tradición de la murga porteña a ATE
Todos los viernes de octubre, Coco Romero y el Centro Murga “Yo lo vi” presentan en el anfiteatro de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) su ciclo Poetas y murgueros, con la idea de “recuperar la musicalidad de la murga porteña” e integrar a los poetas de la ciudad como Juan Gelman o Raúl González Tuñón con la sonoridad de la murga. Con la compañía de invitados, Romero busca el reconocimiento de la murga de Buenos Aires como un género popular que el desprestigio y la indiferencia y la indiferencia han dejado en el olvido.
Coco Romero es músico, murguero e investigador de las murgas desde hace diez años, cuando desarmó su grupo La Fuente con el que había tocado desde el 78 y en el que había mezclado el rock con el folklore, el rock y también la murga. Actualmente dirige un taller de murgas en el Centro Cultural Ricardo Rojas e intenta difundir la cultura de la murga porteña, que, según entiende, “tiene una historia tan rica como el tango, que atraviesa incluso todas las épocas y los géneros”. Tomado por sectores marginales y en una época en que los corsos y los carnavales casi no existen “porque los privatizaron”, Romero investigó historias de vida, recopiló material y ahora busca recuperar un patrimonio cultural que se ha perdido, de la misma forma que se perdió la tradición del barrio. 
En ATE, Coco Romero estará acompañado por la murga Los Quitapenas, además de los integrantes del Centro Murga “Yo lo vi”, Tato Serrano en bombo y platillo, Pablo Vlacich en bajo, Monito Viera en percusión, Julio Locatelli en acordeón y Andrés Grimsditch en flauta traversa, de manera de volver a las formas musicales de la murga y fusionarlas con poemas de Javier Villafañe, Diana Bellessi, Juan Gelman, Raúl González Tuñón, Héctor Negro y Alberto Muñoz. Cada viernes hay un invitado: el 8 estuvo Pedro Conde, el 15 está la murga "Sacate el Almidón", y el 22 y 29 se volverá a reunir La Fuente.


domingo, 21 de mayo de 2017

2017 Coco y El Bando Murgo en Tigre

Emilio Pita en batería; Jose Ríos, bajo; Matias Cánepa en piano y Coco Romero en guitarra y voz.
El Bando Murgo en Tigre 2017. En Del Tambor un espacio de Arturo Blas.

miércoles, 19 de abril de 2017

domingo, 2 de abril de 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

2017 Coco Romero y el Bando Murgo en Gral. Villegas

CARNAVAL 2017 EN VILLEGAS

    Coco Romero: guitarra y voz
    Matías Cánepa: piano
  José Ríos: bajo y dirección musical
 
























Emilio Pita: batería



jueves, 2 de marzo de 2017

2017 Artículo del Carnaval de Guido Piotrkowski

COSTUMBRES

Dale, agarrame saltando

Una viaje al interior de las murgas porteñas para desentrañar lo que hace único al carnaval de Buenos Aires.

27 de febrero de 2017

por GUIDO PIOTRKOWSKI

Una chica elonga, acostada sobre el pavimento. Su galera, que reposa a un lado, y su levita verde, blanca y violeta resplandecen bajo los faroles de una ciudad que en febrero, si no hierve, se empapa con los chubascos de las tormentas veraniegas, el terror de los murgueros. Si hay lluvia no hay desfile, si no hay desfile no hay carnaval, si no hay carnaval, no hay alegría.

Arriba del escenario se entonan canciones picantes, contestatarias. Con el humor como estandarte satirizan políticos, hacen trizas al poder. Y ante un público heterogéneo, cantan lo que se les canta. Detrás de las vallas están los que aplauden a rabiar y los que miran con indiferencia, los amigos y familiares. Y nunca falta la señora indignada que se queja de que le cortaron la calle, del ruido, de que la música y bla bla bla.

Cada barrio tiene su corso y cada corso es un mundo. Los hay multitudinarios como el de Villa Urquiza, en Avenida Triunvirato, con un vallado de dos cuadras y un público abarrotado que excede el cerco una noche de domingo ante el paso de los Amantes de La Boca, una murga descomunal, que inunda el barrio de paraguas, banderas, bombos y trajes azul y oro; Villurca explota. O el de Villa Lugano, un corso triste, en penumbras y semi-vacío, con un escenario humilde, encajado en una esquinita. O el de La Boca, allá en el arrabal que acunó a los primeros inmigrantes, que vio nacer el carnaval. Un corso tradicional y animado, si hasta tribunas tiene.

Febrero es un mes glorioso, la frutilla de un postre que se cuece a fuego lento durante el resto del año, a fuerza de ensayos, bajo un puente o en una plaza. Las murgas son Patrimonio Cultural de la Ciudad y cuentan con un pequeño aporte, que ahora, en carnaval, apenas si les alcanza para costear los micros y unos metros de tela para los trajes. Para el resto, como en las letras, hay que aguzar el ingenio.
Cada barrio tiene su corso y cada corso es un mundo

“Si me agarrás saltando en la foto, te doy lo que quieras", desafía un bailarín. El saltito es la marca registrada de la murga porteña. Y es el baile, agitado, frenético, desgarbado, aquello que diferencia nuestra versión murgueril de la uruguaya o la gaditana, la expresión original que llegó de Cádiz, y adquirió en nuestros pagos su propio estilo.

Durante el desfile, esas almas excitadas, esas siluetas exaltadas, se reflejan en rostros de júbilo, en sonrisas ciclópeas. Es trance. Es éxtasis. Es Febrero. Es carnaval.

¡Buenaaaasss noooches, querido barrio de Parque Patricios! Los Dementes de la Quema, han llegado/Cuando arranca Febrero/deslizándose entre espuma y agua lleeeega la risa vaga/ la carcajaaaaada alocaaaada / brilla como lentejuela, demostrando con su aire, ritmos de bombos reos, pero muy elegantes/ Ayyyy querida a murga/ como dejar de amarte /Buenas noches querido barrio de Parque Patricios, los Dementes de la Quema han llegando/ abróchense los cinturones, que esta noche mágica va comenzar.

Es una pegajosa velada de viernes, y a pesar de la lluvia anunciada con bombos y platillos durante la semana el Corso de las Ranas, en la calle Grito de Asencio, corazón de Parque Patricios, está espléndido. Hay choris humeantes en la puerta de una casa y el kiosco-almacén de la esquina que despacha birra, Fernet y Campari no da abasto. Bombitas de colores y banderines engalanan el paso de las murgas por esta pequeña arteria. Los chicos corretean en su mundo: la guerra de espuma es feroz en el refugio carnavalero del barrio de la Quema. El corso lleva 19 veranos animando este rincón otrora olvidado, que fuera conocido como el barrio de las ranas.

Fernando de Renzo, “Nano”, es el director de la murga Pasión Quemera, y alma mater de esta movida. “El carnaval es la fiesta que nos regalamos a nosotros mismos, es de la gente. Las murgas pensábamos que el carnaval es nuestro, que sin murgas no hay carnaval, pero el carnaval es la gente jugando en la calle, es un corso, es tirarse baldazos y bombitas de agua, es darle lugar también a otras expresiones, a otros artistas barriales. El carnaval es diversión, es expresión con contenido”, teoriza, a un lado del escenario, donde tiene que volver súbitamente. Ahora sí, se viene el agua, y hay que desarmar.

El carnaval llegó desde Europa y en cada lugar de nuestro continente acuñó su impronta. Para entender de qué va esta fiesta la visión de Coco Romero, referente ineludible, resulta indispensable. Coco es músico, ha escrito mucho sobre el tema y va cumplir treinta años dirigiendo el taller de murga del Centro Cultural Ricardo Rojas, un bastión de formación murguera. “El carnaval es una fiesta que el poder puede encorsetar, pero no atrapar. Es la celebración más prohibida de la humanidad. En Buenos Aires pasó por treinta y pico de años de prohibición, y eso es letal”, afirma este hombre de camisa a cuadros y rulos prominentes en el bar del Rojas. Sin embargo, en 1997, gracias a la larga lucha del colectivo murguero, las murgas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Sin dormirse en los laureles fueron por más: son artífices en la recuperación del feriado de carnaval censurado por la dictadura.

Buenos Aires tiene los carnavales más antiguos de la Argentina. El primer corso data de 1869, y fue impulsado por el entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento, un prócer al que, dicen que dicen, le gustaba la fiesta, y que fue seducido por el festejo de raíces bacanales que había visto a su paso por 
 Europa.
La marca registrada de la murga porteña es el saltito

Coco cree que el festejo local no ha perdido su esencia ni su mística. “Es un carnaval que permite que las murgas desfilen por su territorio, no como en otros lugares donde se organizan puntualmente en un lugar y en una determinada fecha. Acá se festeja del primer al último fin de semana de Febrero”.

Pato Notaristéfano es docente de música y murguista de larga data. Una vez que dejó de salir siguió vinculada como jurado, algo que le permite ver muchas murgas, cosa que cuando participaba era imposible. Pato ayuda a desasnar el intríngulis de este concurso, sin vencedores ni vencidos.

El carnaval porteño tiene un reglamento. Todas las murgas tienen que tener una glosa, una presentación, una crítica, otra glosa y una retirada. También se evalúan los bailes y los bombos. Hay dos categorías, la murga tradicional o centro murga, que es la que respeta a rajatabla la estructura original de bombo con platillos, un presentador, un solista, coros, y alguien que ayuda con los remates. Las agrupaciones murgueras renovaron la escena en los 90, fusionaron con otras artes, sumaron instrumentos, teatralizaron la murga.

“Hay un puntaje simbólico, en el que cada ítem aporta distinta cantidad de puntos. Evaluás cómo se comporta el presentador, si se le entiende, si esta bueno lo que dice. Si la glosa es poética, qué ritmo tiene, si te llama. También el baile y los trajes”. Hay categorías que van de la A, a la D. Aquellos que queden en A, B y C podrán participar el año que viene, con mayor cantidad de presentaciones para la categoría A, menos para la B y menos aún para la C. Aquellos que queden en la D serán los que tienen que reevaluar. “Las que quedan en la D, es porque son desprolijas, o las críticas no tienen humor. La onda es generar la creatividad, y la crítica puede ser cualquier cosa: podés criticar al gobierno, a los políticos, a la vecina. Pero hacelo con humor”. El resultado no se publica, y en la planilla los jurados hacen una devolución justificada. “La idea es que las murgas puedan crecer, porque nos merecemos un carnaval hermoso”.

Son las seis de la tarde de un sábado y la plaza Mackenna, en Saavedra, va tomando color. Una madre da las últimas puntadas al traje de su hijo Gian. Las chicas se maquillan, los hombres apuran un copetín y cargan los bombos en el camión. Los micros ya están ahí, listos para la gira. “Lola” Maruri es uno de los directores. Está serio, concentrado, organizando a la tropa. "Somos una murga tradicional, de bombo y platillo. Tratamos de reflejar el carnaval de antaño, ese carnaval perdido, de construcción social y política arraigado a la esencia y vivencias de nuestro barrio”, explica poco antes de salir rumbo a una larga noche que los llevará a presentarse primero en Villa Lugano, luego en La Boca y finalmente en Saavedra.

Los Elegantes de Saavedra se fundó en 1976 y duró hasta 1989. En el 2004 fue refundada por el mismo Lola, Nestor Alfredo Denk y Fabiana Jabureno. “La sacamos de su tumba y la pusimos nuevamente en el circuito del carnaval”.

Los Elegantes son una gran familia. Hay parejitas formadas y en formación, hay recién nacidos que maman en pleno desfile. "El carnaval es muy importante en mi familia, en mi vida, por todo lo que me dio y me sigue brindando. Me brindó amor, amigos, alegrías y decepciones; pero por sobre todo me brindó un crecimiento personal y espiritual muy grande, de saber que uno lo hace no solo porque le gusta, sino también porque hace feliz a los demás. Es lo más importante en mi vida, es de los momentos que más disfruto, porque lo hago junto a mis seres queridos y amados. El carnaval es una expresión de amor, de cariño, de deseo, y de afán”.
Los carnavales los trajo a Buenos Aires Sarmiento

Una casa antigua en el barrio de Almagro es el cuartel central de Los Quitapenas, esta agrupación de unos cuarenta integrantes que no se identifica con este barrio ni con ningún otro; cada quien viene de un rincón distinto de la ciudad y durante el año ensayan en Barracas. Nacida en el Rojas, bajo el influjo de los talleres de Coco Romero, llevan casi 30 años carnavaleando. Algunos se maquillan en la vereda, otros corretean de acá para allá, ultiman detalles. En el comedor, una chica cambia a su bebé mientras sus compañeros repasan letra y música.

Mauro Santella es el director. Ocasionalmente canta, también toca el acordeón y escribe las letras y los guiones. Al ser una Agrupación Murguera, se permiten más libertades que los centro murga, por eso tienen bandoneón, guitarra y malabaristas.

“Creo que debe ser uno de los pocos festejos que se sostienen desde lo callejero en Buenos Aires. Esto de ir a los barrios, que lleguen las murgas y que la gente las vaya a ver, y entre todos confluir y armar este encuentro, me encanta”, dice Martella, ya maquillado y a medio vestir. “Cualquiera puede ser parte de una murga, y ser artista en carnaval. Si te gustó el año pasado, acercate, que vos también podes salir y ser parte. Y el que no, también puede ir de espectador y encontrarse. Acá hay diez mil murgueros saliendo, es un número”, dice, y sube corriendo al micro.

El atardecer recorta la silueta de los edificios sobre Avenida Corrientes. Los Quitapenas se alistan. Hay un dejo de nervios, el jurado espera. Músicos y cantantes hacen una ronda. Y entonan bajito, casi un susurro, con el bandoneón como guía: A lo lejos se divisa, bien ancha una sonrisa/Y banderas flameando / Canta el bombo con platillo /Nos encandila el brillo/La murga está llegando / Ya se asoma el barrio entero, Pa’ ver a los murgueros /Que vuelan de alegría /Y entre tantas cosas buenas/ Llegan los Quitapenas a hacerte más feliz.

“¡Mírenla, que linda viene!” Anuncia el presentador. Y ahí van ellos, con sus levitas naranjas y violetas, dispuestos a brillar, como nunca, como siempre, una noche más.

La calle Darwin, una cortada atrás de las vías, en pleno Palermo, es el punto de encuentro de Los Atrevidos por Costumbre, murga icónica del barrio. Hay un clima demasiado tranquilo, unas 40 personas de las 150 que integran la murga están reunidas acá. Son las siete de la tarde y la presentación es a las nueve. Las niñas se maquillan y algunos bombistos se entonan con Fernet. “La murga es el actor y hacedor principal del carnaval, es un lugar donde creas una identidad, y la nuestra es de Palermo. Somos nacidos, criados y exiliados, porque con la transmutación que sufrió el barrio en tan poco tiempo muchos quedamos expulsados”, dice Pigüi, uno de los organizadores, antes de ensayar una explicación para el carnaval. Como Agrupación Murguera, portan guitarra, saxo, flauta traversa, acordeón y charango. Por ahí se suma a la charla, fugazmente, el Gallego, el director, un tótem carnavalero, al que Coco Romero definió como una pluma brillante. “Soy de familia murguera”, enfatiza. “Mis viejos, mi abuela, sacaban a Los locos del Cuarto Piso, también de Palermo. A mi me encanta el carnaval, y me encanta la murga, pero el carnaval es más amplio que la murga. La murga es una modalidad, es la posibilidad de definir popularmente algunas cosas, de informar a la gente desde un lugar accesible y directo”. No hay más tiempo, todos corren a los micros que enfilan para el corso de Villa Crespo.

Si en Darwin reinaba un clima apacible a la hora del desfile, cuando tronan los tambores y acompañan los platillos Los Atrevidos se encienden, se transforman. En el escenario, aparece, sorpresivamente, el actor Osqui Guzmán. Arenga y pide aplausos, antes de pasar a la crítica, feroz, mordaz. Osqui fue uno de los impulsores de esta murga. Al terminar el desfile, entre foto y foto con algún fan, dice solemne, bajito: "El carnaval porteño es único, eso es lo que no aprendemos todavía, que la alegría no es solo brasilera. Nuestra alegría es muy distinta, nuestra alegría critica. Nosotros somos esto, bailamos como negros pero vestidos como gente de clase alta”. Al principio, recuerda Osqui, solo bailaba, pero luego se subió al escenario, como para incitar al público a recibir a los murgueros. “Lo que la gente no sabe es que cuando el público aplaude el murguero baila más, se levanta sobre esa alfombra mágica que son los aplausos”.

Para él, la murga es contracultura. “Eso nos pasa a los que somos de esta ciudad. Decimos ¡Uhhh, otra vez corso, nos cortan la calles, la puta madre! Por eso la cultura nunca la va instalar, por eso somos contracultura, contracultura de barro. Porque tenemos herencia negra, peleamos con ella, utilizamos esa fuerza. ¡Nosotros, que somos barro, que somos negros, que venimos a cantar lo que nos pasa! Porque este es, quizás, el único momento que podemos decirlo. La murga es y será contracultura, y mientras podamos meternos en esa contracultura, vamos a poder disfrutar de quienes somos, y no pelearnos con nosotros mismos todo el tiempo”.
GUIDO PIOTRKOWSKI