1988: El origen de la Constelación: entre el Rojas y la calle.
A fines de la década del 80, iniciamos un viaje que transformaría la murga porteña para siempre. Lo que comenzó como un espacio de formación se convirtió en la semilla de un movimiento artístico y pedagógico que hoy, casi 40 años después, sigue expandiéndose.
El Hito en el Rojas (1988)
El 8 de abril de 1988 marcamos un precedente histórico. Junto a Ricardo Santillán Güemes, lanzamos en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas el seminario "La murga y el candombe". Fue el momento exacto en que estas expresiones populares ingresaron formalmente al ámbito universitario, integrando el saber de la calle con la investigación académica.
Mi búsqueda de una sonoridad personal
Mientras dábamos esos primeros pasos en la docencia, yo seguía buscando una identidad musical propia. Quería una murga que dialogara con el tango y otros géneros porteños:
Decidí sumar al pulso del bombo con platillo la riqueza del bandoneón, el acordeón, el violín y el bajo.
Esta musicalidad tomó forma con Los Caballeros del Caño, un grupo donde compartí la aventura con Fernando Dhaini, Rubén Visñoveski, Oscar Blanco y Beto Mariani.
Más tarde, esta estética se consolidó con Los Quitapenas, la primera murga surgida de mis talleres en el Rojas, que salió a la calle en 1993 con este nuevo sello sonoro. El Encuentro en la Recoleta
Recuerdo con especial afecto el Encuentro de Murgas en la Recoleta. Allí, con Los Caballeros del Caño, compartimos escenario con murgas emblemáticas como Los Nenes de Suárez y Caboto y Los Reyes del Movimiento. Era una época de pura efervescencia donde la murga recuperaba su lugar en el centro de la escena cultural porteña.
La murga para mí no es solo una fiesta estacional; es un espacio de encuentro, memoria colectiva y creación permanente.
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