1976-2026
A propósito del golpe del 76, cívico, militar, político.
Celebro a todos los compañeros, amigos y desconocidos que, durante la dictadura, trabajaron en el campo social y la cultura. Con conciencia de lo que pasaba, no se callaban ni fueron cómplices de lo que estaba ocurriendo. Hacíamos todo lo que estaba a nuestro alcance para dar testimonio de nuestro entorno: educación por el arte, muestras artísticas, proyección de películas, música, poesía, clubes de dibujo, revistas subterráneas, casas de amigos, diálogos, cultura alternativa, utopías.
En 1977, un año después del golpe, mi amigo Uki y yo empezamos a cantar en casas de amigos que organizaban reuniones para resistir y actuar por lo que creíamos. Esas canciones, un año después, formarían parte de la primera presentación de "La Fuente" en el otoño en MEEBA. Este proyecto musical, que abarcó el período 1978-1983, no solo incluía al grupo musical, sino también a un elenco de artistas, escenógrafos, músicos amigos, técnicos, productores y sonidistas que acompañaron con su fuerza y ayuda.
De ese período quedaron tres discos, en los que dimos cuenta de las injusticias, la problemática latinoamericana, la conquista, los desaparecidos, la murga prohibida, la desigualdad, la amistad como forma de resistencia, los niños de la calle y los jóvenes atrapados por el alcohol, así como el trabajo social con la iglesia. Lo dijimos entonces, en el mismo momento de la dictadura, y no era blanco o negro: estábamos allí y era lo que veíamos. Además, éramos muchos; no formamos parte de las historias oficiales de la cultura establecida.
Celebro la vida con todas las personas que han sido coherentes con su voz y su acción. Lo demás, cada uno con su conciencia. Seguimos andando para no olvidar y reclamando: ¡verdad y justicia!
En 1977, un año después del golpe, mi amigo Uki y yo empezamos a cantar en casas de amigos que organizaban reuniones para resistir y actuar por lo que creíamos. Esas canciones, un año después, formarían parte de la primera presentación de "La Fuente" en el otoño en MEEBA. Este proyecto musical, que abarcó el período 1978-1983, no solo incluía al grupo musical, sino también a un elenco de artistas, escenógrafos, músicos amigos, técnicos, productores y sonidistas que acompañaron con su fuerza y ayuda.
De ese período quedaron tres discos, en los que dimos cuenta de las injusticias, la problemática latinoamericana, la conquista, los desaparecidos, la murga prohibida, la desigualdad, la amistad como forma de resistencia, los niños de la calle y los jóvenes atrapados por el alcohol, así como el trabajo social con la iglesia. Lo dijimos entonces, en el mismo momento de la dictadura, y no era blanco o negro: estábamos allí y era lo que veíamos. Además, éramos muchos; no formamos parte de las historias oficiales de la cultura establecida.
Celebro la vida con todas las personas que han sido coherentes con su voz y su acción. Lo demás, cada uno con su conciencia. Seguimos andando para no olvidar y reclamando: ¡verdad y justicia!











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