"Y se armó la murga". Suplemento Via Libre La Nación, 1999.
Ahora la escena se traslada a un colectivo que va rumbo a Adrogué. Adentro viaja la formación completa de Tirados a la Marchanta, la citada murga del Centro Rojas. Fueron contratados por una escuela de educación especial -la que lleva el número 508 y está situada frente al hospital local- y cuando el viaje recién empieza todos ya están como en estado de gracia. Juan Manuel, uno de los directores, dice que empezó en esto desde muy chico -tampoco él es tan grande, ya que sólo tiene 18 años- escuchando en la calle a una murga llamada Los Impacientes de Palermo. "Sentía el sonido del bombo y las piernas se me iban solas", dice. "Y eso es lo que tiene la murga: es como una fuerza que te lleva, te hace latir el corazón al ritmo del parche, y te hace subir la adrenalina de una manera impresionante." Entre cantos y empujones, Juan Manuel dice que en la murga se discute todo democráticamente, desde el color de la ropa hasta el contenido de las letras y la participación en ta...