LEOPOLDO SOSA PUJATO
Fue quien permitió entrar al Centro Cultural Rojas - UBA en 1989 para desarrollar la idea que le propuse sobre la murga y el Carnaval, después del exitoso seminario que brindamos en la institución en 1988 junto a Ricardo Santillán Güemes: Murga, fiesta y cultura.
Aquí una nota de la revista La Maga y su pensamiento fundante del Centro Cultural. La sala del primer piso del Rojas lleva su nombre, como ocultando al verdadero artífice de esa etapa.
LA MAGA, miércoles 3 de junio de 1992 | ESPACIOSEl Centro Ricardo Rojas de la UBA es definido como “un laboratorio de política cultural”
CARLOS PACHECO
“Más allá de las propias funciones universitarias que debe cumplir, siempre pensamos este lugar como un laboratorio de política cultural”, sostiene Leopoldo Sosa Pujato, director de Cultura de la Universidad de Buenos Aires y del Rojas, “porque la universidad es básicamente un ámbito dedicado a la búsqueda y a la producción de conocimiento. Nosotros —agrega— no vinimos aquí con ideas preestablecidas, sino que buscamos aprender a partir de lo que encontramos, y fuimos así conformando un marco que hoy demuestra sus resultados”.
Generalmente, el público que asiste al lugar —en su mayoría jóvenes de entre 18 y 25 años— poco repara en que se trata de una institución universitaria. El lugar generó un perfil propio y esto sin duda tiene que ver con que el proyecto que lo sostiene logró algunos de sus objetivos fundamentales.
Aclara Sosa Pujato: “Nuestra necesidad básica fue crear un ámbito de libertad. Desde el punto de vista de la política cultural la intención era jerarquizar al actor social en la producción cultural. La experiencia democrática a partir del 83 no tuvo un programa a la altura de lo que la sociedad reclama. Hubo muchas experiencias, beneficiadas por el clima de libertad y por un mayor presupuesto; sin embargo, las pautas que guiaron esa política no incentivaron el protagonismo social. Muy poco poder tuvieron aquellos que funcionaban en espacios destinados a promover la creatividad, a liberar la imaginación a partir de sus propias iniciativas”.
En el convencimiento de que “el Estado debe ayudar a estimular la capacidad de creación para poder avanzar en la comprensión de la realidad”, el Rojas destina el 40% de sus recursos a desarrollar proyectos propios, en tanto que un 60% es para contribuir a propuestas de otros que jerarquizan las búsquedas de experiencias, de nuevos lenguajes. En esta línea se realizan además una serie de talleres y seminarios que en distintas disciplinas reciben a un total de 1000 alumnos.
“En realidad, en la Argentina —destaca el director del Rojas— no hubo una producción subterránea fuerte. La dictadura había debilitado las posibilidades de producción: uno sacaba una tapa y no había nada. Nuestro intento entonces es crear situaciones y las condiciones que permitan que sectores sociales marginados del poder puedan generar lenguajes propios, construir un protagonismo fuerte.”
“Hace diez años los jóvenes se aglutinaban en las juventudes políticas —destaca Sosa Pujato—; hoy, los muchachos sensibles y lúcidos escapan de la política y encuentran un ámbito de pertenencia en espacios de este tipo. Nuestra función es ayudarlos a desarrollar su formación en la línea que ellos buscan y apoyamos el protagonismo de aquellos que tienen condiciones para producir”.
El éxito de algunas experiencias realizadas en el Centro Cultural Ricardo Rojas (por allí desfilaron, entre otros, Batato Barea, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese, Los Macocos, Los Melli, Las Ricuritas) y la movilización de espectadores que provocaron, han determinado que hoy, por ejemplo, directores como Ricardo Bartis u Omar Grasso se interesen por presentar sus trabajos allí.
Hamlet, la guerra de los teatros, que se ofrecía en el Municipal San Martín, actualmente ocupa el espacio de la Biblioteca del Rojas; Ensayo de una pasión que se presentaba en el Cervantes, próximamente se reestrenará también en el Centro.
Entre los próximos proyectos de la institución se prevé el estreno de un trabajo dirigido por Adriana Barenstein y Horacio Pigozzi, y un encuentro de creadores de danza-teatro que probablemente se concrete en octubre.
(Pie de foto: Leopoldo Sosa Pujato. Foto: SILVANA COLOMBO)

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