
"Una especie de red"
Durante años, La Fuente toco en pequeños teatros de la Capital, sobre todo en el Santa María, pero a fuerza de insistencia, el 26 de noviembre del 83 presentó el espectáculo “Todo hombre es †u hermano”, en el mítico Obras.“Nunca apuntamos a tocar en grandes lugares. Nos presentábamos en galpones, en lugares pobres, haciendo pequeños recitales en los suburbios de Buenos, Aires. Eso dio una continuidad que generó, para nuestra sorpresa, un grupo de gente seguidora. Así apareció la murga, que se llamaban los Fuenteanos, que sí o si tenían que tocar en los conciertos al final. Se fue dando esta especie de red que fue algo muy especial”.
“Se armó esta cosa de comunicación, un espacio para la juventud. Nos recorrimos el país enterito, cantándole a los desaparecidos, al absurdo de una guerra o una que estuvo a punto de ser (la movilización de tropas en el 78 hacia las fronteras con Chile)”.Coco asegura que “cuando uno hace la lectura 20 años después, puede decir que había como una especie de relación con la gente, que sería para reflexionar. Para nosotros era, además de todo lo que dije, una carga ”, concluyó.
“La Fuente no era una canción, era un clima”
(S.G.) Coco Romero comienza la charla con Aerosol, luego de emocionarse al ver los dos discos de vinilo grabados por La Fuente, algunas entradas de shows, y otros elementos que lo hacen retroceder casi 20 años.
“Qué pasó con La Fuente”, repite la pregunta para, de inmediato, asegurar que “durante la época del proceso militar, nosotros tuvimos una actitud firme a través de nuestra arma que es la música y la cultura. Teníamos una idea de un país, grabamos un disco y fuimos como un foquito de resistencia”
“Cuando volvió la democracia, ya estábamos medio cansados y por eso cada uno de los integrantes siguió su camino. Pero todos nos seguimos comunicando, participamos de los trabajos de los otros. Lo último que hice fue grabar en el disco de Andy (Andrés Grimsditch)”, destaca.
“Somos hijos de la fusión”
Coco Romero afirma que, «si en este momento, con mis cuarenta y pico de años, puedo levantar las mismas banderas, mantener una independencia, y trabajar por algunos aspectos de la cultura de nuestro país, fue porque estuve en La Fuente. En lo personal -agrega- me sirvió para pensar que, a veces las cosas pueden tardar pero que, si se hacen a conciencia, siempre vamos a ir caminando».
Cuando se le recuerda la fusión andina, la introducción de instrumentos musicales fuera de lo común, Romero asegura que «para nosotros la fusión era algo natural. Convivíamos con mandolinas, armonios, la †tabla de la india, el bombo Iegüero, el de la murga, las botellas afinadas, etc. Digamos que la fusión fue un elemento y, en el material de ese entonces, ya hay una chacarera, un huaino, un rock. Somos hijos de la fusión, sentencia. Mientras habla, de reojo mira los discos, y asegura que “no llegamos a ser un grupo conocido pero, vaya donde vaya, siempre encuentro a gente que me habla de La Fuente, que me †rae los volantes de los recitales. Lo que pasa, es que La Fuente no era una canción, era un clima, una ensoñación... Eso fue lo más significativo del grupo”
“Qué pasó con La Fuente”, repite la pregunta para, de inmediato, asegurar que “durante la época del proceso militar, nosotros tuvimos una actitud firme a través de nuestra arma que es la música y la cultura. Teníamos una idea de un país, grabamos un disco y fuimos como un foquito de resistencia”
“Cuando volvió la democracia, ya estábamos medio cansados y por eso cada uno de los integrantes siguió su camino. Pero todos nos seguimos comunicando, participamos de los trabajos de los otros. Lo último que hice fue grabar en el disco de Andy (Andrés Grimsditch)”, destaca.
“Somos hijos de la fusión”
Coco Romero afirma que, «si en este momento, con mis cuarenta y pico de años, puedo levantar las mismas banderas, mantener una independencia, y trabajar por algunos aspectos de la cultura de nuestro país, fue porque estuve en La Fuente. En lo personal -agrega- me sirvió para pensar que, a veces las cosas pueden tardar pero que, si se hacen a conciencia, siempre vamos a ir caminando».
Cuando se le recuerda la fusión andina, la introducción de instrumentos musicales fuera de lo común, Romero asegura que «para nosotros la fusión era algo natural. Convivíamos con mandolinas, armonios, la †tabla de la india, el bombo Iegüero, el de la murga, las botellas afinadas, etc. Digamos que la fusión fue un elemento y, en el material de ese entonces, ya hay una chacarera, un huaino, un rock. Somos hijos de la fusión, sentencia. Mientras habla, de reojo mira los discos, y asegura que “no llegamos a ser un grupo conocido pero, vaya donde vaya, siempre encuentro a gente que me habla de La Fuente, que me †rae los volantes de los recitales. Lo que pasa, es que La Fuente no era una canción, era un clima, una ensoñación... Eso fue lo más significativo del grupo”
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