"EL CORSITO", número 4º. Editorial: "A nuestro director le duele la cabeza", Sep. 1995.
EL CORSITO número cuatro septiembre 1995
Producido por el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA
Publicación de distribución gratuita que reúne material de divulgación y consulta sobre el carnaval, en especial el porteño.
A nuestro director le duele la cabeza
En el año 86 Eduardo Mignogna, en su película Mocosos y Chiflados, ponía en boca de un misterioso personaje burlón un poema cuya inspiración partía de la tradicional copla “A nuestro director le duele la cabeza...” Empezaba así: A nuestro director le duele la cabeza poqrue dicen que tiene lama de murguero. Lo acusan de inculto, de tragarse las eses, de atorrante, obseno y populachero. Hoy a nuestro director le duele la cabeza por esta y otras cosas más. Porque los días de carnaval desaparecieron del calendario en el 76, en épocas de la dictadura, por ejemplo, y desde entonces, en los años que van de democracia, no se le ha devuelto ni siquiera una mirada o la figuración simbólica de este espacio del imaginario de la ciudad.
En este olvido de la afición popular a nuestro director le han dicho que es
vergüenza ser pobre, ser mujer, discapacitado o viejo, ser provinciano, gordo,
judío, ateo, homosexual o negro. A nuestro director le parece que quieren que
medio mundo desprecie a la otra mitad, los altos a los bajos, los pibes a los
viejos, la ciudad al campo y el campo a la ciudad. Estas palabras están hoy
más que nunca, o como siempre, al filo de constituirse en radiografía del
comportamiento social y cultural de esta parte del Río dela Plata. Como no existe
la fecha, y tampoco la voluntad en torno al tema del carnaval, el mismo queda
desarticulado y pasa casi desapercibido para la población. A nuestro director
le duele la cabeza. Es una pena entonces
tener que dranis cuenta que a nuestro director el dolor de cabeza no se le va a
pasar (....) por más que le conviden con un vaso de cerveza.
Porque en tren de ausencias, la geografía murguera
de la ciudad tiene ya una más: hace muy poco acaba de cerrar el bar de Carlitos
“el bostero”, reducto de viejos del tango y de la nurga porteña, en especial de
Los Viciosos de Almagro.
Aún así, el calendario cósmico sigue su marcha, sin
hacer caso de la indiferencia y del olvido. El invierno quedó atrás, y la
primavera trae en el aire la fuerza profunda del renacer. Esto anima en
nuestros espíritus las ganas de hacer cosas, de producir, de provocare, para
ver si a nuestro director se le pasa el dolor de cabeza de alguna manera.
Octubre será para nuestra movida una puesta en escena de sueños, una apuesta
fuerte a generar una actitud distinta. En función de esto, el primer domingo de
octubre actuarán en El Pasaje Agustín Bardi de Barracas junto con Yo lo vi, Los Quitapenas, Los Traficantes de Matracas y Pasión Quenera, murgas nacidas en lo
que venimos llamando los “nuevos puntos de encuentro”. Son murgas que quizás no
tengan un barrio tradicional detrás o una historia murguera en el lugar, pero
quieren salir a la superficie, crecer, seguir su propio vuelo y buscar su
identidad. Cuando se dice por ahí que son distintas –y en muchos aspectos lo
son- nuestro director se pregunta si las palbras no serán una treta para que todos tengan a quien despreciar y pensar que el
enemigo es el que está al lado nuestro, que su marginación es distinta a
nuestra marginalidad.
Y continuando con los aires nuevos, largamos desde
aquí una convocatoria amplia a los artistas de todas las disciplinas, canto,
música, teatro, que presenten sus propuestas alusivas al carnaval para
presentarse en el encuentro que llevará por nombre Peña carnavalera: rumbo al carnaval 96.
Agradecemos las numerosas cartas que
nos envían con pedacitos de historia de la fiesta del carnaval de otros
tiempos, y parafraseando a Juan Gelman nos disponemos a coser dulcemente las
mitades.
Brindamos por este nuevo Corsito y hacemos votos para
que se le pase el dolor de cabeza de nuestro director.

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